Carta abierta a Pepe Casamar

Estimado Señor, no tengo por costumbre responder a quienes utilizan las atalayas de papel para lanzar artillería contra el gobierno municipal o mi persona, pero en esta ocasión, dado el cariz que ha tomado el artículo con el que nos desayunamos en la mañana de hoy, me veo en la obligación de escribir esta breve nota.

Con todos los respetos debo decirle que le tenía por una persona informada, aunque solamente sea por haber dedicado parte de su vida a explicar a la ciudadanía, a través de los papeles, las grandezas del poder. Pero en sus palabras demuestra usted no conocer la realidad, o peor aún, esconderla premeditadamente ¡y qué pensaría la ciudadanía si quien se hace llamar periodista mancillase la verdad de forma consciente!

En la columna con la que nos deleita periódicamente usted me ha tildado de todo tipo de barbaridades, me ha tachado de inhumano e incluso ha llegado a plantearme destinos poco exóticos para mis posibles vacaciones. Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido que me atribuya nada menos que odio hacia una parte de la población, y con argumentos falaces y erróneos.

Se refiere usted a la convocatoria de ayudas para la adquisición de libros de texto para el alumnado matriculado en centros públicos, y debo decirle que no nace del odio, sino de un profundo interés por mejorar la vida de los ciudadanos y ciudadanas, y por la convicción de que el Ayuntamiento se debe implicar en garantizar el derecho a la educación. Asegura que “no elimina el consistorio esta ayuda por cuestión económica”, dejando entender que se haya suprimido. Difícilmente puede haberse eliminado algo cuando esta convocatoria de becas directas a las familias es la primera que se realiza, y por tanto se crea una cosa que no existía y que va a facilitar la vida a algunas familias. Creo que debe usted informarse mejor al respecto del criterio elegido, pues no es propio del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, sino que la administración educativa (la propia Junta de Castilla y León) lo utiliza asiduamente, y ha sido la referencia que se ha tomado. Le invito a que analice la convocatoria de ayudas para el transporte escolar, destinadas únicamente a los alumnos de centros públicos o a aquellos que, habiendo solicitado plaza en centro público, han sido escolarizados en uno concertado. Le invito también, si su apretada agenta de columnista se lo permite, a que estudie en profundidad las ayudas para el comedor escolar, que buscan facilitar a los alumnos y alumnas el acceso a un servicio que, en muchos casos, supone la única garantía de una alimentación mínima y de calidad… y están destinadas en exclusiva para los alumnos de centros públicos. Ambas convocatorias las realiza la Junta de Castilla y León, en la que su admirado Partido Popular, ese sobre el que tanto y tan bien ha escrito usted a lo largo de su vida profesional, gobierna desde hace décadas. No le he escuchado en todos estos años a usted decir que esas convocatorias se realizan desde el odio, ni desde criterios malvados y comunistas.

Hace usted referencia a unas declaraciones del nuevo coordinador provincial de IU (yo ya hace muchos meses que no lo soy), sobre las que únicamente puedo manifestarme diciendo que son muy poco afortunadas y que no las comparto en absoluto. En mi vida política nunca me ha movido el odio, sino la intención de mejorar en lo posible la vida de los ciudadanos y ciudadanas, motivo por el cual estoy en un gobierno que ha aumentado en casi un 80% el gasto social municipal, después de los tremendos recortes que pusieron en marcha desde el anterior equipo de gobierno y del rechazo perpetuo a elevar estas partidas.

Podría preguntarle a usted, sin expectativa de respuesta, si el odio no es aplicar una disciplina presupuestaria que está generando un desorbitado paro y llevando a la pobreza a decenas de miles de familias; no sé si será el odio lo que lleva a los gobernantes que usted defiende a rechazar (ayer por la tarde) la apertura de los comedores escolares en verano y, por tanto, negar una alimentación mínima a miles de niños en la comunidad que únicamente la tienen garantizada en ese servicio; desconozco si entenderá usted por odio el hecho de impedir el desarrollo de la ley de dependencia, haciendo que haya personas que mueran antes de recibir las ayudas que tenían concedidas; desconozco igualmente si entenderá usted por odio la reiterada negativa a que las personas que aún tienen a sus familiares en cunetas puedan darle digna sepultura y a que sus asesinos dejen de tener honores públicos. De nada de eso le oigo hablar en sus afiladas columnas.

Claro que a quienes están saqueando las arcas públicas para llevarse el dinero a Panamá, quienes tienen abiertas causas en la justicia por delitos contra la hacienda pública o por financiación ilegal no se les puede llamar comunistas y, por tanto, no son merecedores de sus dardos.

 

 

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