Martes Chico: crónica de un salto al vacío

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Durante esos días la segunda planta del Ayuntamiento parecía un torbellino. Se habían sucedido reuniones de todo tipo con técnicos, trabajadores municipales, empresas adjudicatarias y grupos políticos. No habían pasado tres semanas desde la investidura y la cantidad de expedientes sobre las mesas de los concejales hacía que las jornadas volasen. Vivimos a una velocidad de vértigo. Con todo ello, cuando el Alcalde nos comunicó su decisión de cambiar el Martes Mayor tal y como había anunciado en la campaña y en las conversaciones para formar gobierno; apenas le dimos importancia. Comienzó a llover.

La respuesta no se hizo esperar y algunos argumentos razonables (cometimos el error de no consensuar la decisión) se entrelazaron con intereses partidarios, temores y esa amarga sensación, falsa pero amarga, de que el gobierno estaba dando palos de ciego. Cuando a todo este mejunje se le suma la noticia de que habrá, no uno, sino dos Martes, uno grande y uno chico… llega la tempestad.

Gobernar no es solamente gestionar lo existente. En ocasiones es saltar al vacío, y esa fue la decisión que tuvimos que tomar en el despacho de la Alcaldía el 3 de Julio, viernes, en una hora que debía rondar las dos de la tarde. Tras la inauguración de una exposición en la Casa de la Cultura, convoqué de urgencia al grupo municipal de IU. Teníamos muy poco tiempo para tomar la decisión pero en esa reunión, de apenas 10 minutos, descubrí de nuevo la importancia de formar parte de una organización con programa y que ha reflexionado mucho sobre nuestra ciudad.

La voracidad de la oposición  era palpable, el chismorreo general asfixiante y la presión social y mediática crecía cada hora que pasaba: Ciudad Rodrigo no entendía lo que estaba ocurriendo. Dudábamos entre pedir al Alcalde que diera marcha atrás y esperase un año o dar nuestro apoyo a dos martes en el mismo espacio y, en aquel momento, con una parte muy importante de la ciudad en contra. Fue Manuel Choya quien me recordó que, varios años atrás, en una de nuestras asambleas se discutió la necesidad de descentralizar la actividad cultural y de impulso comercial y que a la hora de afrontar esta medida debíamos tener en cuenta a los barrios. Que habíamos teorizado, y teníamos escrito en uno de nuestros programas, la celebración de este tipo de eventos en La Glorieta. La tercera vía era abrir nuevas ilusiones, proponerle a un barrio entero la celebración de este Martes Chico como antesala de un gran Martes Mayor.

Salí de la reunión con mi grupo llevando una propuesta bajo el brazo, crucé el diminuto pasillo que enlaza el despacho del Teniente Alcalde con la Alcaldía y en apenas 5 minutos había un acuerdo. En menos de una hora habíamos convocado al Jefe de la Polícia Local para diseñar los cortes de tráfico, al servicio de obras para trazar el plano y calcular las posibilidades y a la trabajadora encargada para diseñar toda la estrategia, el cartel y las convocatorias.

El lunes a primera hora hubo Junta de Portavoces. El Partido Popular, como había anunciado, se posicionaba completamente en contra. Minutos después ofrecimos una rueda de prensa explicando el proyecto y acto seguido estábamos convocando a los comerciantes de la zona para trazar la necesaria alianza. Acudieron más de cuarenta y el ambiente era puramente constructivo. Tras la tempestad, llegó la calma. Y con la calma, la expectación.

El resto de la historia es perfectamente conocida. El éxito ha sido abrumador, indiscutible y ha supuesto la antesala de un Martes Mayor que ya ha sido noticia a nivel regional.

Gobernar es también resignificar los espacios, marcar otras prioridades y ser capaces de tejer nuevos horizontes. Como digo, en este trayecto se han cometido errores, algunos de ellos graves, pero como gobierno y como municipio hemos aprendido mucho. Y ya forma parte del balance.

  • Artículo publicado en El Norte de Castilla, edición Salamanca, el 9 de Agosto de 2015.
  • Fotografía de La Gaceta de Salamanca.

Rajoy y sus amigos se reparten el Estado.

watergateNo hay gobierno democrático que lo soporte.

A estas horas de la mañana, El País no ha mandado retirar todos los periódicos de los kioskos, con lo que debemos entender que esta vez la fuente es cierta y verídica. Los papeles de Bárcenas son el último episodio de una serie que nos abre los ojos sobre quién es quién en el sistema político español y de cómo llegamos hasta donde hoy estamos.

La burbuja inmobiliaria, decíamos ayer, no era inocente. Que en este país las grandes constructoras camparan a sus anchas mientras alimentaban una máquina de especulación que nos ha llevado al colapso económico y social no respondía a ninguna conjura cósmica, ni mucho menos, sino a un plan sistemático para, literalmente, vender el país y repartírselo en cómodos plazos. Hoy El País nos muestra cómo el PP recibía dinero de las grandes inmobiliarias (Sacyr Vallermoso), grandes empresas de la alimentación (Mercadona, y el malo era Gordillo), y otras para repartirlo a diestro y siniestro entre las personalidades más importantes de ese partido, organizaciones como “Basta ya” (fundada por Rosa Díez) medios de comunicación (Libertad Digital, que no lo niega del todo) y extraños pagos al Banesto durante tanto tiempo que la cosa no tiene solución.

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¿Me he subido el sueldo?

11941430-senal-de-cruce-con-las-preguntas-en-todos-los-sentidos-y-respuestas-puntero-en-rojoCorre por Ciudad Rodrigo el rumor de que los concejales nos hemos subido el sueldo nada menos que un 22%. Si no fuera porque viene publicado y que lo publicado siempre vende, me lo tomaría en términos similares a los famosos 500.000 políticos o a la renuncia de Iniesta a su prima de 300.000 euros, meros bulos que venden mucho pero que no resisten un análisis en profundidad.

Los seguidores de este blog saben que lo primero que hice al llegar al Ayuntamiento fue publicar las retribuciones de los cargos públicos en una entrada titulada “¿Cuánto cobro como concejal?”. Pero dicho esto, voy a explicar con unas breves preguntas y respuestas lo que hay ocurrido con los ya míticos 20.000€.

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Un nacimiento, por José Luis Sánchez Tosal

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Os dejo el artículo que José Luis Sánchez Tosal “Chelas”, ha escrito al respecto de la PAH – Ciudad Rodrigo

En estos días se ha formado en Ciudad Rodrigo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), con el fin de tratar de ayudar a aquellos que estén en situación precaria y puestos contra las cuerdas por el banquero, que es el mismo que les tasó la vivienda en la compra, y que ahora que pintan bastos se la queda, esos sí, a otro precio que vuelve él a poner.

Por ser una cuestión tan delicada y personal se ignora cuántos son los afectados en nuestra comarca, pero sí se sabe que aquí como en toda España los hay, puesto que no vivimos en una isla, y la situación es por tanto tan poco buena como en el resto del país.

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La libra y la hipoteca

La grandeza de los clásicos es que afrontan los asuntos inherentes al ser humano. Dos mil años después, muchas de las tragedias griegas nos sonrojan, pues aún hoy seguimos sintiéndonos identificados con los comportamientos más rastreros o más grandiosos que un ser humano pueda tener.

La estructura social ha cambiado mucho desde los tiempos en que Shakespeare dio vida al Mercader de Venecia, pero la usura y la avaricia de quien ya no puede tener más siguen en el candelero.

España, país de contradicciones y veleidades, se permitió el lujo de promover leyes del suelo cuyo único fin era la especulación inmobiliaria. España, imperio venido a menos cuya grandeza nunca quiso abandonar, optó por no afrontar verdaderas políticas de fomento del alquiler, animando a sus ciudadanos a “invertir” en algo consagrado como derecho en la Constitución. España, campo abierto para usureros y bandidos, miró siempre para otro lado en su Ley Hipotecaria, sumida en la opulencia de la burbuja mientras los Montoros o los Rato, que ya estaban ahí, animaban a comprar pisos “para que el país crezca”. España, hoy, espacio por el que vagan decenas de miles de almas a las que se le arrebatan todos los sueños mientras mantienen sus hipotecas de por vida.

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Carrillo

Hay días en los que se requiere poner los puntos sobre las íes. Nos deja un grande de la política y alguien que deberá ser recordado como el que posibilitó (con todas las distancias con las que debe tratarse la Transición) que hoy disfrutemos de gran parte de las libertades y derechos que otros están intentando suprimir a golpe de decreto. En realidad no me preocupa tanto que la derecha cavernaria y un sector de la izquierda con complejo de inferioridad y sin capacidad para ver más allá de la punta de su nariz sitúen a Carrillo como un brutal asesino o como un traidor a la clase obrera (cada uno con su historia). Lo que de verdad me produce sonrojo es quienes, al albur de una defensa de la “modélica transición” (que otros llamamos miope) intentan identificar a Carrillo con, por ejemplo, Fraga.

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Florero de prestigio

A principios de los años 90, House of Cards tenía todas las papeletas de convertirse en una serie de renombre, aunque quizá su trayectoria (a pesar de haber sido nominada a varios premios Emmy) no fue la merecida.

Con cierta elegancia y un fino humor inglés, cuenta la historia de un ficticio político británico que comienza a mover hilos tras los telones para ir adquiriendo las más altas cotas de poder en su partido y convertirse en el Primer Ministro del país que alza la Union Jack.  Los Tories, en guerra abierta tras la caída de Margaret Thatcher, buscan un líder y lo encuentran, aunque en ocasiones quien lleva la iniciativa no es el que sale en las fotos, sino ese que siempre le coge del hombro y le susurra al oído. Francis Urquarth, hastiado de las bambalinas, decide ponerse él mismo al frente aunque tenga que llevarse a cualquiera por delante.

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