Cosas de agenda: un nuevo Reglamento Orgánico para un nuevo Ayuntamiento.

Todavía no han pasado 15 días y ya parece una eternidad. En un Ayuntamiento con pocos recursos a un responsable político le toca hacer un poco de todo. Incluso visitar una grada (literal) para ver su estado y decidir (o intentarlo) si hay que trasladarla o no.

Seguimos en el aterrizaje (debo reconocer que ya no estamos en fase de “forzoso”) y apenas he tenido tiempo de algo muy relevante: parar, mirar, pensar.

La gestión de estos cuatro años tendrá que ver con planificar e implementar políticas que le cambien la cara a Ciudad Rodrigo. Eso es mucho más que elaborar un programa electoral y que tener buenas intenciones. Requiere coger el programa, confrontarlo con la realidad, planificar y gestionar cómo se implementan esas medidas. Necesariamente, pararse a pensar y a escribir. Y ciertamente, con una media de 6 reuniones diarias y este calor, la tarea es algo compleja.

En el medio está el día a día, que no se puede abandonar. Hay que gestionar pequeñas cosas fáciles, y pequeñas cosas complejas. Especialmente hay que hacer muchas preguntas. Llevo 10 días haciendo las preguntas más insospechadas. Desde cuánto vale rematar un bordillo hasta cuántos contadores de la luz tiene Ciudad Rodrigo. Hoy he sabido que son 148 entre centros de alumbrado público, espacios públicos y otros servicios. En estas andamos, poniéndonos al día y tomando decisiones que, naturalmente, no se ven.

El día a día no se puede abandonar, pero tampoco te puede “secuestrar” ni puedes dejarte sumergir en el frenesí de la inercia. Hay que parar, leer, pensar, estudiar, soñar y escribir los deseos para diseñar proyectos de futuro.

En materia de participación democrática y buen gobierno queda todo por hacer. Se trata de una tarea apasionante, en la que debemos construir incluso los cimientos. Uno de los asuntos que deseo impulsar en las próximas semanas es el debate de un nuevo Reglamento Orgánico Municipal (ROM). Son los cimientos. Sin eso no podemos abordar los procesos de participación democrática de una forma razonable.

Seguramente la mayor parte de los ciudadanos y ciudadanas no tengan idea de qué es un ROM, para qué sirve y ni siquiera valorarán si es o no importante para el funcionamiento del Ayuntamiento. Se trata de las normas de funcionamiento político del Ayuntamiento y es, por tanto, un documento de mucha relevancia. El actual data de los pretéritos tiempos de 1985 y es incluso anterior a la Ley de Bases del Régimen Local. El resultado es que a día de hoy apenas se utiliza y para muchos asuntos la gestión del Ayuntamiento depende de normas nacionales que no afrontan la realidad de nuestro municipio.

Sin ROM es muy complicado poner en marcha medidas como constituir espacios de debate ciudadano (foros o consejos sectoriales) con carácter oficial, regular la participación de la ciudadanía en los plenos ordinarios o sencillamente apostar por la elaboración de un nuevo Reglamento de Participación Ciudadana o un conjunto de buenas prácticas.

Por tanto, durante los próximos meses oirás hablar del Reglamento Orgánico, de cómo funciona el pleno, de qué derechos tienen los grupos municipales, de cómo se estructuran las comisiones informativas, de los posibles consejos sectoriales. Sonará raro, sonará inútil o “cosas de políticos”. Pero son los cimientos de algo mucho más ambicioso. No se puede comenzar la casa por el tejado.

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