Rajoy y sus amigos se reparten el Estado.

watergateNo hay gobierno democrático que lo soporte.

A estas horas de la mañana, El País no ha mandado retirar todos los periódicos de los kioskos, con lo que debemos entender que esta vez la fuente es cierta y verídica. Los papeles de Bárcenas son el último episodio de una serie que nos abre los ojos sobre quién es quién en el sistema político español y de cómo llegamos hasta donde hoy estamos.

La burbuja inmobiliaria, decíamos ayer, no era inocente. Que en este país las grandes constructoras camparan a sus anchas mientras alimentaban una máquina de especulación que nos ha llevado al colapso económico y social no respondía a ninguna conjura cósmica, ni mucho menos, sino a un plan sistemático para, literalmente, vender el país y repartírselo en cómodos plazos. Hoy El País nos muestra cómo el PP recibía dinero de las grandes inmobiliarias (Sacyr Vallermoso), grandes empresas de la alimentación (Mercadona, y el malo era Gordillo), y otras para repartirlo a diestro y siniestro entre las personalidades más importantes de ese partido, organizaciones como “Basta ya” (fundada por Rosa Díez) medios de comunicación (Libertad Digital, que no lo niega del todo) y extraños pagos al Banesto durante tanto tiempo que la cosa no tiene solución.

En el PP no tienen otra salida que disolverse, pedir perdón a las víctimas y entregar los sobres. Ahora nos falta por saber si la derecha española intentará regenerarse desde el propio partido (y la figura de Aguirre dimitiendo hace unos meses y gestionando entrevistas la misma semana en que salta el escándalo es muy destacada en este proceso) o si España va a vivir una profunda transformación de su sistema de partidos y las correlaciones de fuerzas. En un momento en el que el bipartidismo continúa cayendo hasta los mínimos después de que el PSOE abandonase su programa de izquierdas y el PP se inventara un programa electoral para que pocos meses después nos enteremos que el verdadero fin era repartirse el país, parece probable que a la organización casi hegemónica de la derecha le espere un futuro similar al que tuvo la UCD.

Cascos, Acebes, Cospedal, Rato, “J.M”, Pilar del Castillo, Arenas, Mayor Oreja… no falta ni uno, y especialmente no falta él. Al igual que con el Watergate, un gobierno puede soportarlo todo salvo que el Presidente esté implicado en un caso como éste. Si Rajoy y el resto de genoveses tuvieron alguna vez sentido de Estado, amor alguno a esa España cuya bandera pretenden hacer suya, esta misma mañana presentarían su dimisión. Porque de continuar tirando balones fuera, escondiéndose o negando lo que no hay forma de negar, lo único que se hace es hundir la democracia española y abocar a este país a un punto de no retorno.

Dentro de media hora aproximadamente la Secretaria General del Partido Popular va a dar una rueda de prensa en la que dirá, imaginamos, que todo es mentira y amenazarán a todo bicho viviente con querellas. Pero cuando una maquinaria como esta echa a andar, tarde o temprano las cosas llegarán donde tienen que llegar.

La mayoría de los delitos habrán prescrito, habrá innumerables y bochornosos indultos y la justicia será tan lenta que hasta dentro de una década no habrá sentencias. Pero en una democracia la corrupción no sólo se paga en los tribunales. Nos queda saber si los ciudadanos, el verdadero pueblo soberano, decidirá continuar lamentándose porque haya imputados, corruptos y ladrones en las listas electorales o si decidirá de una vez que es responsabilidad suya votarlos o no.

Entretanto, algunos seguimos reivindicando que este país necesita un nuevo proceso constituyente, con un verdadero debate democrático desde la base que permita sentar los cimientos de un nuevo tiempo político.

Un comentario en “Rajoy y sus amigos se reparten el Estado.

  1. En un sistema corrupto con esta estructura es lógico que haya gente corrupta. No solo necesitamos un cambio de gobierno, sino un cambio de sistema. En una democracia parlamentaria es donde más cabida tienen los alcaldes que hacen plenos cuando les sale de los cojones, los partidos que se financian de forma irregular, las guerras sucias contra los grupos armados, los terratenientes y demás.

    Necesitamos otra forma de hacer las cosas. Entiendo que IU tenga que estar en los parlamentos y ayuntamientos, pero ese no ha de ser el fin último. Lo último ha de ser un estado justo donde se comparta la riqueza…

    Otro mundo es posible.

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