Soberanía democrática

Iba a contar la historia de Miranda de Azán, un municipio de 443 habitantes y con 7 concejales. Tras las últimas elecciones, el Alcalde, David García, suprimió el sueldo que tenía el anterior, de unos 300 euros mensuales. En Miranda de Azán el equipo de gobierno, de IU, lo componen 4 concejales que, obviamente, tampoco cobran un duro. Estos concejales dedican bastantes horas a la semana a solucionar problemas del municipio y a tomar decisiones en materias urbanísticas, de cultura, financieras… o para negociar con la Diputación y el Ayuntamiento de Salamanca  la mejora del transporte y otros servicios públicos.

Iba a explicar que en Miranda de Azán no solamente hay concejales de IU. Hay 2 del Partido Popular y uno más del SI. Iba a decir que esa oposición tiene el mandato de los ciudadanos de fiscalizar la acción de los concejales de IU, de vigilar las medidas que toman, de ofrecer alternativas, de hacer ruegos y preguntas… que los concejales de la oposición tienen acceso a todos los expedientes, pueden estudiar los asuntos y presentar alternativas, si las tienen.

Y tenía pensado escribir sobre el anuncio de Rajoy de suprimir el 30% de los concejales. Quería explicar el nivel de demagogia de una medida que todavía no se ha explicado como se ejecutará, pero que según las filtraciones y algunos documentos que circulan, afectará principalmente a los pueblos pequeños. A todos esos miles de concejales que no solamente no cobran, sino que han decidido dedicar unas horas a la semana a ocuparse de su municipio. Se ha llegado a oír incluso que en municipios de menos de 500 habitantes solamente se elegirá al Alcalde, dejando fuera cualquier atisbo de oposición que fiscalice su labor. Una vuelta de tuerca más a la calidad democrática de este país.

Tenía pensado hablar también de las profundas contradicciones de una sociedad que reclama a voces una ley electoral más justa y proporcional pero que asume con normalidad la reducción de cargos públicos, algo que hará más difícil la presencia en las instituciones de los grupos minoritarios y apuntalará el bipartidismo. O sobre el peligro de eliminar instituciones democráticas y cercanas a los ciudadanos (Ayuntamientos) apostando por otras con sufragio indirecto (¿ha visto usted alguna urna para elegir al Presidente de la Diputación?) y profundamente ineficaces y lejanas. Algo sobre lo que Hugo Martínez ha escrito mucho mejor de lo que yo podría hacer.

Pero cuando iba a escribir sobre todo esto me di cuenta de que hoy era jueves 19, y que hay convocadas manifestaciones en toda España. Manifestaciones para defender nuestro Estado del Bienestar y la soberanía nacional.

Porque el dilema al que nos enfrentamos no es únicamente si hay un recorte mayor o peor. La disyuntiva está en la propia soberanía nacional. Está en que en el Parlamento alemán discuta las condiciones del rescate español mientras que nuestro parlamento se encuentra blindado y aprueba medidas que retroceso democrático. No se trata solamente de los recortes (que ya por sí mismos serían suficientes) sino de evitar volver al siglo XVIII.

De ahí que la convocatoria de las manifestaciones de hoy en toda España no sólo sea adecuada, sino necesaria. Al igual que una nueva Huelga General. Habrá quien vuelva con su discurso: que si es tarde, que si los sindicatos son el demonio… pero lo contrario es quedarse en casa. Y la resignación es el peor enemigo de la democracia que debemos defender.

Un comentario en “Soberanía democrática

  1. Yo no estoy de acuerdo con una nueva huelga. Participé en la anterior que hubo con total convicción. Además, hubo un montón de gente que protestó. Pero creo que deberíamos buscar medidas que sirvan de protesta pero que no beneficien al empresario. Sí, soy consciente de lo que he dicho.

    La huelga está muy bien cuando trabajas en una fábrica y tienen que parar los medios de producción. Yo, que soy educador social, si no voy al curro, a mi empresa le beneficia dado que el dinero de la subvención pública que recibe es el mismo y, en cambio, mi sueldo ese día no lo paga. Además, porque yo no aparezca un día por el curro, nadie se muere (afortunadamente, si hay quien me puede ehcar de menos).

    Por ello, yo apostaría por otras medidas como encerrarse en los lugares de trabajo y/o las manifestaciones hoy convocadas.

    Un saludo.

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