La bolsa o la vida, un relato sobre Grecia.

El siguiente ejemplo es un puro ejercicio teórico con ánimo pedagógico, cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia.

Comencemos con la parte más factible de la historia. Imaginemos que llega 2015 e Izquierda Unida gana las elecciones en el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. Ahora ya pasamos a inventar. La alcaldesa se encuentra con una situación compleja: la deuda del Consistorio no ha hecho más que crecer en los últimos años y los intereses ahogan la economía municipal. La amortización de los créditos y los intereses hipotecan todo el presupuesto, y el anterior equipo de gobierno ya comenzó a realizar recortes a diestro y siniestro para “cuadrar las cuentas”.

La disyuntiva es monumental y hay que tomar decisiones urgentes. El plan de recortes que se hereda del anterior equipo obliga a despidos de funcionarios, el cierre de la biblioteca, la venta de la piscina municipal y la supresión de toda la actividad social y, cómo no, subidas espectaculares de impuestos.

La alcaldesa, en la soledad de su despacho, pide a los técnicos que le expliquen cómo se ha llegado a esa situación. Y entonces se descubre que, en algún momento, un alcalde anterior solicitó un crédito millonario para comprar diamantes que irían a parar al pomo de la puerta de su despacho. Atónita, la alcaldesa se acerca a la puerta del despacho y observa los brillantes en el pomo interior.

¿Qué hacer? ¿Cómo salir de esta abyecta situación? Esta alcaldesa decide abrir una investigación sobre ese crédito millonario. Investigación en la que se descubre que un alcalde anterior decidió comprar esos diamantes, que a la hora de firmar el crédito el banco sabía perfectamente lo que estaba financiando y que el vendedor era consciente de que estaba vendiendo millones de euros en diamantes a un Ayuntamiento. Ante esta kafkiana escena, la decisión es compleja pero valorando prioridades: el Ayuntamiento suspende los pagos de ese crédito y lo considera “ilegítimo”. Se suspende el plan de recortes y se presenta una denuncia contra el anterior alcalde.

Se recibe un préstamo sin conocimiento de los ciudadanos, el préstamo se dedica a actividades no beneficiosas socialmente y el prestamista sabe lo que está financiando y actúa de mala fe guiado por el alto interés.

A lo largo de la historia, cuando se ha llegado a esta situación ha habido dos opciones: machacar al pueblo (la vida) o declarar “odiosa” o “ilegítima” esa deuda (la bolsa). En definidas cuentas, no pagarla. Así fue en Argentina durante el llamado “corralito” o más recientemente en Ecuador, donde Rafael Correa no permitió que el Presupuesto del Estado destinase el 50% de los ingresos a pagar la deuda. En otro continente, tras la invasión americana de Irak y al encontrarse con una deuda monumental adquirida por Hussein, la administración de los EEUU decidió suspender pagos y declarar odiosa el 80% de la deuda (con mucho cuidado, eso sí, de no utilizar esa expresión concreta, pues afectaría a los intereses de su sistema financiero).

Esta hipotética y disparatada situación es bastante real en algunos lugares. Sin ir más lejos, en Grecia. Grecia, país que ha recortado un 30% las pensiones, echado funcionarios, cerrado hospitales o suprimido subsidios sociales, tiene una dificultad financiera sustantiva: una deuda enorme que no puede pagar. ¿Y de dónde viene esa deuda? En parte de los mal llamados “rescates” (con intereses leoninos), pero a partir de ahí hay mucha oscuridad.

Durante los últimos días los ataques a la coalición griega Syriza están siendo atronadores. Los grupos mediáticos que apoyaban a Nueva Democracia y PASOK (similares al PP y PSOE españoles) están en guerra abierta. Y ante las inminentes elecciones del domingo, cuando un partido hermano de Izquierda Unida puede convertirse en la fuerza más votada en el país, los anuncios de la UE de “medidas excepcionales” solamente pueden entenderse bajo el prisma de un “estado de excepción democrático”. Votad libremente, pero si votáis algo que no nos gusta habrá consecuencias. A Syriza se le acusa de querer abandonar el euro, de querer salir de Europa… y los mismos tertulianos que repiten estas ideas demuestran una y otra vez no haber leído el programa de esta coalición.

Porque el fondo está en la auditoría de la deuda que han anunciado. Saber cómo es posible que el Estado griego haya adquirido esos niveles de deuda y dilucidar cuál hay que pagar y cuál no. Y quizá se encuentren con que Grecia bien estuvo a punto de convertirse en potencia militar para buen gusto de las empresas armamentísticas alemanas y francesas, con créditos de bancos alemanes y franceses mientras, como en España, los sueldos estaban estancados y el Estado del Medio-estar daba pasos muy minúsculos.

Todo el mundo mira a Grecia el domingo. Las grandes corporaciones financieras con recelo, pues quizá dejen de cobrar préstamos que hicieron de mala fe. Los ciudadanos, con algo de esperanza, porque quizá una auditoría sea la única manera de salir de esta ciclogénesis explosiva de la deuda.

9 comentarios en “La bolsa o la vida, un relato sobre Grecia.

  1. Vale, declaremos deuda odiosa. Pero luego si cuando se pide dinero no lo dan, que no se quejen. Aquí tiene que haber una quita no sólo nacional, si no mundial. La deuda, sea el país que sea, en su totalidad, es impagable.

    Sin embargo, las deudas, en algún momento, en algún lugar, se acaban pagando, de una forma u otra. Y mucha culpa tiene la sociedad civil española, por borrega. Que se lleve a la horca a los traidores de la nación por jugar con el futuro de todos, sí. Pero…no hay huevos.

  2. Yo creo que este país no debería pagar su deuda. El crédito ha sido dado por unos mafiosos prestamistas, no por gente de buena voluntad. Volvería a la peseta con todas sus consecuencias. No creo que nos pudiera ir peor de lo que nos va.

    Además, es imposible pagar esa deuda con más de un 20% de la población activa en el paro. No sólo no generamos riqueza sino que, además, estamos “quemando” recursos económicos.

    1. Volver a la peseta haría que la moneda se devaluara un 30% como poco, comiéndose los ahorros de la gente. Además, imagina el litro de gasoil a 500 pesetas, con la absoluta dependencia que tenemos de él.

      La solución es una devaluación de precios y salarios, de absolutamente todo. Empezando por la VIVIENDA.

      1. Mira Verdad. Eso de que volver a la peseta haría que la moneda se devaluara es algo que tú crees (y te lo digo con todo el respeto), pero puede que sea así, o no. Tantos grandes economistas y tanta gente con tantas carreras relacionadas con la economía, y nadie pudo preveer que iba a haber una crisis de semejante magnitud en tan poco tiempo. Estamos hablando de un sistema que se ha desmoronado en muy poco tiempo. Y, lo dicho, nadie lo predijo.

        Es evidente que yo tampoco sé qué sucedería si tuvieramos la peseta otra vez, pero de lo que estoy seguro es que nuestro destino, quizá, lo podríamos decidir nosotros, y no Alemania.

        Por otra parte, en lo de devaluar los precios, puedo estar de acuerdo, pero que me hables de devaluar salarios, no lo comparto. El salario mínimo interprofesional es vergonzoso y, la gente, tiene derecho a recibir un sueldo que le permita vivir, no en la abundancia más absoluta, pero sí de un modo óptimo y favorable. Ganar menos de 1000€ al mes por una jornada completa, sea cual sea tu empleo, es precariedad laboral.

      2. En cuanto a que no se predijo la crisis, está Vd. equivocado. Que no se leyera en la prensa de la casta es una cosa, pero más pronto que tarde la megaburbuja inmobiliaria iba a explotar. Y muchos economistas (que por eso mismo no salían en los medios) lo dijeron.

        En cuanto a la devaluación, es algo de pura lógica económica. La peseta entraría a cotizar en el mercado, y marcaría su valor, pasando a cotizar 240 neopesetas o más por euro (o marco, lo que fuera).

        Y en cuanto a sueldos, entra dentro del juego. Si ganas 800 o 700 euros, pero un piso normal sale por 30.000, y alquilar por 200, todo encaja. Los derechos…los derechos son algo etéreo. Lo que ocurre es que aquí tenemos el peor de los sistemas posibles: socialismo para ricos, esto es, beneficios para mí, pérdidas para el resto.

  3. Yo no creo necesariamente que tengamos que salir del Euro. El Euro o sobrevive o se destruye, así de simple.

    Pero por fortuna o por desgracia, ni siquiera a la Grecia de Syriza “la echarán” del Euro, a menos a corto plazo. Y por una razón muy sencilla, nadie previó está situación y no hay mecanismo de expulsión. La única forma de salir del Euro es por un acuerdo del propio país. Así que si Syriza dice que no se salen, de momento no se salen.

    La solución está en seguir el ejemplo de Ecuador y Argentina, y quizá España se tenga que plantear situarse geoestratégicamente también del lado de América Latina y demostrar a los que están más allá de los Pirineos que no solamente tenemos su referente sino que los procesos latinoamericanos de refuerzo institucional y convergencia están generando entornos políticos muy interesantes.

    La deuda hay que auditarla, eso está claro, y no se va a poder pagar. Así que esto es por las buenas o por las malas. O se acepta renegociar las condiciones o media Europa se declara en suspensión de pagos. Lo único que nos queda es saber de qué lado estará el ejército. Todo lo demás, solamente es hacer cuentas.

  4. Continúo sin estar de acuerdo ni en lo de la predicción de la crisis (lo que pasa es que muchos listos salieron luego diciendo que ya lo abisaban, a mes visto, todos somos listos) ni en lo de los sueldos.

    Y, lo del €, es por ser consecuente: La Unión Europea es una unión injusta. No se ha unido España con Marruecos y con Argelia, se ha acercado a los países más neoliberales y que más pasta tienen. Pero, si aceptamos que esta sombra nos cobije, nos debemos atener a sus reglas, nos gusten o no. No podemos aceptar un sistema neoliberal a medias. No podemos crear una banca pública en un contexto como este ni pedir que ni Francia ni Alemania nos dirijan. Si queremos tomar nuestras propias decisiones, o hacemos una economía global donde entren todos (también el Sahel, Haití y los países más pobres del mundo) y así nadie se muera de hambre o rompemos con todo y seguimos nuestro propio camino, como se describe en “La Balsa de Piedra” de Saramago.

    Salud.

  5. Mejor el euro que la peseta. Principalmente por una cuestión: nuestros desgobernantes no podrían darle a la impresora todo lo que quisieran, como hacían antes. Alta inflación, altos intereses, devaluaciones contínuas… y todo sin hacer verdaderas reformas.

    Echar el Estado abajo y reformarlo desde 0. Pero la casta…la casta si no la obligan desde Bruselas, no lo permitirá. Prefiero ser un protectorado alemán, a que los Marianos/Rubalcavas/Cayos laras de turno nos metan en un pozo sin fondo. Vamos, que es lo que hacen todos los días.

    1. Lo que ocurre es que con autonomía monetaria seguramente no tendríamos estos problemas. ¿Otros? Seguro, siempre hay problemas, por eso hay política. Pero también creo que la situación sería mucho menos calamitosa (lo cual no quita para que la asumiéramos como apocalíptica).

      Y sobre echarlo todo abajo y reformarlo desde 0… ese tipo de ¿argumentos? son solamente ejercicios retóricos que no nos llevan a ningún sitio.

      Proceso constituyente sí, antipolítica no, por favor, que ya sabemos quién fue Mussolini.

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