Sanidad condicionada

Tengo 26 años. He estudiado dos carreras y un Máster y en estos momentos he comenzado mi doctorado. Hace tiempo que no veo a quienes estudiaron conmigo el bachillerato y la Diplomatura. Gente con mi misma edad; algunos habrán tenido suerte, y estarán trabajando; otros habrán decidido continuar sus estudios con una beca y se doctorarán en uno o dos años. Pero estoy convencido de que habrá un numero considerable que, tras hacer su licenciatura y un Máster (pagado a como se cotizan, que no es poco), todavía buscarán su primer trabajo con la desesperación de saber que hay un 50% de paro juvenil.

Mi generación se encuentra en una encrucijada histórica. Los valores que sostenían el contrato social no solamente hacen aguas sino que han sido destruidos a base de dinamita. La universalidad de la Sanidad ha desaparecido y todos aquellos compañeros de mi edad que no hayan cotizado, a la fecha de su cumpleaños se quedarán sin tarjeta sanitaria. Tendrán que pagar su sanidad. Así de duro.

Cuando comencé el Máster en Servicios Públicos, nuestros profesores en Salud Pública y Organización de los Sistemas Sanitarios destacaban el carácter de “derecho” de la Sanidad en España. Algo que los españoles teníamos plenamente asumido y quizá minusvalorábamos en determinados momentos, pero que sorprendía a nuestros compañeros latinoamericanos. En España el acceso a los servicios sanitarios no se regía por sistemas de seguro privado (como en Estados Unidos), por nivel de renta (Colombia) o puramente por cotización y relaciones con la Seguridad Social (como funcionaba durante el Franquismo, pero que la Ley General de Sanidad, con sus limitaciones, consiguió superar). La Sanidad no estaba condicionada, era un derecho.

El retroceso que supone la reforma sanitaria del Partido Popular es de dimensiones históricas. Entre los puntos que constituían el pacto social español estaba el hecho de que la Sanidad y la Educación eran dos derechos. Derechos. A la Sanidad y a la Educación se accedía por la condición de ciudadano. Algo que a los españoles nos hacía sentirnos orgullosos de la Sanidad que teníamos, con sus deficiencias, con sus errores y sus limitaciones. Los españoles podíamos sentirnos orgullosos de saber que nadie se quedaría a las puertas del sistema.

Mientras media Europa se conmociona porque la extrema derecha francesa ha obtenido unos resultados que dan miedo, en España el partido en el gobierno pone en marcha el programa de Le Pen. No hace falta un partido de esa naturaleza, porque ya están gobernando. Dejar sin asistencia sanitaria a los inmigrantes sin papeles es ensañarse con los más débiles. Es un ejercicio de xenofobia, que se demuestra en justificaciones escuchadas en las últimas horas: “esas personas no deberían estar en España y de esta forma fomentamos que se vayan”.

Es una reforma inmoral, injusta y, sobretodo, que será contraproducente. Inmoral porque afecta especialmente a los más débiles: pensionistas e inmigrantes. Injusta porque el copago significa “repago” y porque afecta especialmente a quienes menos renta tienen, porque las grandes rentas usan sistemas privados. Es contraproducente porque derivará muchos casos, como por ejemplo las enfermedades infecciosas, desde la atención primaria a las urgencias, colapsándolas. Al final, lo único que va a hacer es generar problemas de salud pública (léase el artículo sobre la tuberculosis en El País) y un descenso de la calidad de vida de la mayoría. A la larga, y es así de duro, es una reforma que generará más muertes (estadísticamente hablando). Lo único que queda para darle la puntilla es promover seguros privados. El resultado será claro: privado para quienes puedan y un paupérrimo sistema público de beneficencia para los pobres de necesidad.

Ana Mato salió ayer a desmentir algunas de estas cuestiones, pero el problema es que cuando lo que dice el Boletín Oficial y lo que dice la Ministra están en contradicción, poco podemos fiarnos de miembros de un gobierno acostumbrados a decir que no hacen lo que ya están haciendo.

 Publicado en Diario de Salamanca

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s