Penitencia y contestación

Atrapados en la realidad, se acabaron las excusas, los macabros discursos y la hipnosis colectiva. Aunque no el cinismo, eso nunca.

Después de poner en marcha la tormenta perfecta y descargar toda la ira de los dioses-mercado hacia los españoles, parece que no ha sido suficiente penitencia y habrá que seguir sufriendo “por nuestro bien”. Los planes de ajuste, la reforma laboral y unos PGE que al primer vistazo son para echarse a llorar forman parte de esa política draconiana que lo único que hará será empeorar la situación. Todo ello aderezado con un par de medidas casi progresivas (en el IRPF y el impuesto de Sociedades) pero que de quedarse cortas casi parecen un insulto. Ni las grandes fortunas pagarán más, ni el Impuesto de Sociedades solucionará el escándalo de quienes prácticamente no tributan.

A la desesperada, y siempre con un Ministro que las presenta como “lo que hay que hacer, aunque no me guste” (curiosa defensa de la medida y curiosa forma de entender la democracia), volvemos a otra amnistía, pero fiscal. Una campaña de Actuable se preguntaba si nos devolverían el 90% de lo cotizado en nuestra vida laboral. Otros, en twitter, hablaban de un cambio en los nombres de los impuestos. El IRPF pasará a llamarse el IRPH (Impuesto sobre la Renta de las Personas Honradas), porque los granujas cotizan todos al 8 ó 10%.

El escándalo es de tal magnitud que ya comienzan a aparecer territorios rebeldes. Hasta donde yo sé, País Vasco y Navarra han dicho que no lo pondrán en marcha y Cataluña se lo está pensando. Curiosamente, algunos diputados forales del PP han llegado a señalar en País Vasco que sería “una locura” aplicar la citada amnistía. Si teníamos pocas cosas por las que preocuparnos, incluyamos falta de liderazgo político de un Gobierno que lleva 100 días en el poder.

Frente a este panorama sombrío que nos han dejado las últimas semanas, un par de halos de esperanza. Primero, la gran acogida de la Huelga General. Ciertamente, en nuestra provincia no se notó tanto como en otras, en parte por su estructura económica (con una gran presencia de autónomos). Pero tuvo una gran incidencia allí donde una Huelga General ha de notarse: industria, transportes, servicios, públicos, medios aeroportuarios y logísticos… La contestación social ha comenzado, y parece que no tiene marcha atrás. Mi apuesta: con esta reforma laboral y estos PGE no hay nada que negociar. Contestación en la calle hasta su retirada.

Segundo, el vuelco andaluz. Vuelco, sí, porque aunque tiene toda la pinta de que seguirá gobernando el PSOE, lo tendrá que hacer con la influencia de alguien a su izquierda que no le dejará seguir con sus políticas de derechas. Mi apuesta: que IU apoye la investidura del PSOE y se negocie posteriormente cada una de las medidas legislativas. Pero IU Andalucía es soberana, y ellos decidirán lo que quieran hacer.

*Publicado en Diario de Salamanca el 5 de Abril de 2012

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