La extra de Febrero

Ayer tuvimos Pleno Extraordinario en el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. Ya lo dije al inicio del mismo, y en cada uno de los dos escuetos puntos que discutimos: no era necesario. La justificación de “relativa urgencia” de ambos asuntos no se sostiene, teniendo en cuenta que este mes, por ser par, tocaba Pleno Ordinario y éste podía haberse adelantado una semana (igual que otros se retrasan). La fecha de referencia era el 28 de Febrero, cuando tenía que haberse comunicado a Caja Badajoz la decisión sobre el representante del Ayuntamiento en su Asamblea. Con carta certificada y urgente, o a través de cualquier oficina, con un par de días, a lo sumo tres, habría bastado. No había, por tanto, necesidad objetiva de hacer dos plenos en el mismo mes.

¿Y de qué hablamos? Pues de dos asuntos que ya se habían discutido. En primer lugar, sobre el recurso que han presentado 22 funcionarios municipales al acuerdo del Pleno de Enero. Al contrario de lo que pretende Javier Iglesias, esto tiene más fondo político de lo que parece; y ni es una cuestión técnica, ni se puede reducir a la dicotomía público-privado. Realizado ya el debate en dos ocasiones, nosotros optamos por la abstención, pues si bien hubiéramos deseado apoyar el recurso, nos es imposible con la redacción que ofrecía, aún estando de acuerdo en el fondo de muchas cuestiones.

En segundo lugar, se abordó nuevamente la cuestión de Caja Badajoz. Como sabrán, dicha caja solicitó al Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo un representante para su Asamblea General. En el Pleno de 5 de Enero, con la propuesta de Alcaldía y sin ningún informe técnico, se aprobó (votos a favor del PP y abstenciones de IU y PSOE) que fuera Marcelino Cordero. Ahora bien, esto fue así porque ninguno de los técnicos municipales, ni ninguno de los concejales nos leímos el expediente que constaba de unos 4 folios y en los cuales lo único que estaba subrayado en negrita era que no podía ser nombrado ningún cargo electo en ejercicio.

Yo acostumbro a leer toda la información relevante de los expedientes y, en las cosas técnicas, me suelo dejar guiar por los técnicos. Cuando nos presentaron aquella propuesta de Alcaldía, la discusión que tuvimos en nuestro Grupo Municipal Abierto era en torno a la idoneidad o no de la persona desde el punto de vista político, ya que asumíamos que la propuesta estaba de acuerdo con la documentación que la caja había enviado. Asumido el error, decidí leer en profundidad esos estatutos y analizar la nueva propuesta: Pedro Muñoz.

El resultado ha sido un voto en contra. No porque estemos en desacuerdo con la persona (ni si, ni no), sino porque entendíamos que había dudas razonables sobre que de nuevo se cumplieran los estatutos. Por dos razones. Primero, porque hasta hacer poco esa persona era de la Asamblea General de Caja Duero. En estos momentos, Caja Duero – Caja España se encuentra en un momento de indeterminación y nos ha sido imposible saber (y a los servicios técnicos municipales también) si dicha persona sigue constando como representante del Ayuntamiento. Si así fuera, sería incompatible. Segundo, porque tampoco sabemos si su condición de Segundo Teniente Alcalde en la anterior legislatura supone o no incompatibilidad (que se alarga dos años en determinados casos).

Con este panorama, solicité al Alcalde que retirara la propuesta y que al expediente se incorporase un informe del Secretario sobre estas cuestiones. Lógicamente, no estábamos dispuestos a abstenernos en una cuestión sin saber si cumplíamos los estatutos (y jurídicamente tiene cierta complejidad, que se solventaría con un par de llamadas a Caja Badajoz). A pesar de que el Reglamento dice que cuando un concejal solicita la retirada del expediente para incorporar un informe ha de votarse, Javier Iglesias no lo sometió a votación, incumpliendo por enésima vez esa norma que es pisoteada una y otra vez en este pleno. Por tanto, votamos en contra de la propuesta.

Visto lo visto, un pleno de mero trámite con asuntos que podían haber pasado en el ordinario sin pena ni gloria. En otra ocasión hablaré sobre la enorme diferencia entre Plenos Ordinarios y Extraordinarios y sobre lo que supone que haya un Ordinario cada dos meses. Eso con algo más de calma, y después del Carnaval que empieza en un par de días. Mientras tanto, seguiremos preguntándonos si era tan urgente, o estamos ante “la extra de febrero”.

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