Los desvaríos

Continuando con el post del otro día en el que explicaba esa virtud de nuestro Ayuntamiento de negar a la oposición la posibilidad de realizar propuestas, pasamos a valorar algunos comentarios vertidos (no hay un término mejor) en el susodicho pleno. Podríamos hablar principalmente del valor de los órganos, la idea de participación ciudadana, y las particularidades mirobrigenses.

1. El valor de los órganos. Ante determinadas preguntas del Partido Socialista (y algunas que estaban por llegar de este portavoz que escribe), nos señala Marcelino Cordero que para eso existen las comisiones informativas y prácticamente nos acusa de hacer preguntas en el Pleno “porque están los medios”. Posteriormente Enrique Cencerrado, el portavoz popular, continúa con el mismo argumento. Entre eso y su capacidad de contradecir lo que dice el Tribunal Supremo (hablando de la moción socialista sobre las retribuciones de los concejales dijo exactamente lo contrario a las sentencias que se mencionan), no tuve más remedio que recordarle que el turno de Ruegos y Preguntas estará por algo en los Plenos Ordinarios.

Los Plenos Ordinarios tienen que servir para aprobar los puntos y gobernar la ciudad, lógicamente, pero también para que la oposición pueda actuar como tal, realizando control del gobierno. Y si a este legítimo derecho (y deber) se le llama “utilización” del Pleno, es que hay una concepción de lo que significan los órganos públicos muy lejana a la que el sistema democrático le atribuye.

2. La idea de participación ciudadana. Y volvemos al mismo sitio. Propuesta planteada por Izquierda Unida: que los ciudadanos puedan intervenir en el turno de ruegos y preguntas del Pleno, previa modificación del ya mencionado Reglamento Orgánico Municipal. Es algo que ocurre en muchos sitios (precisamente lo extraño es que los ciudadanos no puedan hablar). ¿La respuesta de Enrique Cencerrado? Que los ciudadanos ya votan cada cuatro años y que los concejales y el alcalde pueden recibir a quien lo desee en sus despachos.

Y esto me lleva a una reflexión similar a la anterior. Forma parte de una manera de hacer política en la que se prefieren las reuniones a puerta cerrada que las intervenciones con luz y taquígrafos. Por no hablar de que eso de “recibir en el despacho”, favorece prácticas absolutamente clientelares y poco claras. Me parece que la idea de participación ciudadana que se desprende es cuanto menos limitada.

3. Las particularidades mirobrigenses. Una de las  mociones que habíamos presentado versaba sobre la creación de un Consejo Sectorial de Empleo y una Bolsa de Empleo. La respuesta fue cuanto menos sorprendente: eso es para otros Ayuntamientos, no para éste. Hablándolo con un amigo dimos con la clave. El señor portavoz popular debe tener en mente al menos 4 regiones históricas con particularidades: Galicia, País Vasco, Cataluña y… Ciudad Rodrigo. En Ciudad Rodrigo no puede haber una bolsa de empleo municipal, al parecer, porque debemos tener un RH especial o algo similar. No hablamos de una bolsa de empleo como la que pueda tener la consejería de educación (ejem) sino de una para determinadas tareas que se están realizando a través de horas extraordinarias y que los propios trabajadores municipales están solicitando no hacer.

En fin, seguiremos informando

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