La Izquierda ha vuelto (F.I. Foces en “El norte de Castilla)

Dentro de unos días tengo previsto emular a Gorka y explicar cuánto cobro como concejal en el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. Llevo semanas con ganas pero no encuentro el momento. Mientras tanto, ahí os dejo un artículo aparecido en El Norte de Castilla que os podrá dar algunas pistas.

La Izquierda ha vuelto

Cíclicamente, los gobernantes suelen echar mano de una coletilla tan falsa en su contenido como errónea en su planteamiento: «Los sueldos en política son tan bajos, que es imposible atraer a los buenos profesionales del sector privado que estuvieran dispuestos a desarrollar una actividad pública». Esto es falso de cabo a rabo porque los sueldos en política no son bajos. Esa es una afirmación errónea de base porque si para que alguien dé el paso del sector privado al público ha de encontrar en la nómina mensual el único aliciente, adiós al componente de servicio a la sociedad que se ha de suponer como eje de la acción pública.

El regreso de Izquierda Unida a las Cortes de Castilla y León, después de más que una dramática, y en algunos tramos agónica, travesía del desierto demuestra que el sueldo no es por lo que muchos no entran en política (y cuando se dice sueldo añádanse el resto de prebendas, como coches oficiales, ordenadores portátiles más propios de ingenieros de la NASA, bonos de viajes gratis en tren y el largo etcétera de añadidos a modo de complementos mensuales).

IU tiene un escaño en las Cortes regionales. Solo uno. Por eso no dispone de grupo parlamentario propio, ya que la normativa vigente obliga a haber obtenido un mínimo de cinco parlamentarios para formar grupo. Comparte, por tanto, el cajón de sastre que es el grupo mixto en cualquier cámara. José María González, actual máximo representante de la coalición de izquierdas en las Cortes, se sienta en ese grupo con la Unión del Pueblos Leonés. Es lo que tienen los grupos mixtos, albergan a lo más variopinto de las ideologías bajo el mismo paraguas parlamentario. Como son dos los procuradores de este grupo y las Cortes establecen nómina de 71.766 euros para portavoz y adjunto (equiparable a consejero del gobierno), pues una para IU y otra para UPL. Cabe pensar que si uno llega a las Cortes a su trabajo político y éstas le tienen asignado una nómina de no te menees (como lo es la de un portavoz parlamentario), pasa a cobrar ese dinero. Y así es&hellip menos en el caso de Izquierda Unida de Castilla y León.

Las formas, las formas. Qué necesarias cuando se habla de política. ¿Saben lo que ha hecho el portavoz de Izquierda Unida en las Cortes de Castilla y León nada más llegar a la Cámara? Cobrar lo mismo que cobra como maestro de escuela, que es a lo que se dedica vocacional y profesionalmente en el ámbito de la educación de adultos. Evidentemente no hay un maestro en Castilla y León, aunque tenga siete licenciaturas y un Premio Nobel en su currículum, que cobre lo que un portavoz de las Cortes (71.766 euros). El gesto de González echa por tierra esa teoría con la que arranca este artículo: Se puede llegar a la política sin que el imán de atracción sea la nómina. Claro que, comparando la de un portavoz parlamentario con la de un maestro de escuela, ésta no llega a las dos terceras partes de aquella ni con setecientos trienios a cuestas. Con lo cual, y en lenguaje de calle, a IU le sobraría dinero en las Cortes del sueldo de su portavoz. ¿Saben lo que ha hecho la coalición de izquierdas? Con el dinero que deja de cobrar José María González como portavoz, porque cobra lo que recibiría como maestro, han sido formalizados dos contratos, uno a jornada completa y otro a media jornada, que es para lo que da el dinero llamémosle sobrante; dos personas entrarán a trabajar en tareas técnicas parlamentarias para ayudar al único procurador de IU en su trabajo político. Es toda una demostración de que el dinero público al servicio de partidos y grupos políticos puede ser aprovechado de otra forma a la que nos tiene acostumbrados los grandes partidos.

La técnica de González no es nueva, como no lo es la filosofía que la inspira. El palentino Antonio Herreros en su casi dos décadas en la Cámara, aplicó el mismo criterio: Percibía por su trabajo parlamentario el equivalente a lo que dejaba de percibir de su sueldo como médico psiquiatra del servicio público de salud de Castilla y León. Pero esa larga travesía del desierto que ha pasado IU los últimos ocho años al estar extramuros de las Cortes ha hecho que se nos olvidara tan saludable práctica, que el propio José María González mantuvo los 14 años que fue edil en la capital abulense: no cobró más que lo que percibía como maestro de escuela.

Vuelve así a las Cortes de Castilla y León la posibilidad de comparar lo que unos (populares y socialistas) y otros (IU) hacen. Y alguien ha debido pensar en el partido mayoritario de la oposición que esa comparación siempre va a ser contraproducente para el PSOE. Solo así se entiende la negativa que inicialmente hubo en las filas socialistas a ceder espacio físico en las Cortes para que IU dispusiera de despachos propios, en lugar de quedar relegada a compartirlos con la UPL, como quería imponer el PSOE. Al final, echando cuentas del espacio disponible y dividiéndolo por el número de procuradores resultó que el PP tenía menos metros cuadrados de los que ocupaba y el PSOE de más. Pero fue el PP quien cedió espacio para IU.

El PSOE digiere mal que a su izquierda haya izquierda.

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