¿Mociones? Un agujero negro

El pasado miércoles hubo un Pleno Ordinario en el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. Hubiera deseado escribir antes pero como sabéis quienes estáis cerca, el jueves tenía que entregar mi Trabajo de Fin de Máster y ha estado “vivo” hasta el último momento. Tras un par de días de merecido descanso (vaya veranito que hemos tenido) creo conveniente hacer algunos comentarios iniciales sobre lo ocurrido en ese Pleno.

Primero, liquidar el debate. Aquí entramos en una de las formas curiosas de actuar de alguien en cuyo discurso de investidura dijo que era necesario “el diálogo”. Nuestro grupo había presentado casi con un mes de antelación una moción para pedir la creación de un Consejo Sectorial de Empleo y la consolidación de una bolsa de empleo transparente. Lo hicimos con tiempo suficiente para que el Alcalde pudiera incluirla en el orden del día (cosa que por otro lado se pedía explícitamente). Por otro lado presentamos también (ese mismo día) una moción contra el reformazo. Hay que entender que en este Ayuntamiento, a falta de reformar su Reglamento Orgánico Municipal (ROM), no hay un protocolo para la discusión de las mociones.

Las mociones son un recurso político muy útil, toda vez que permite situar en el Pleno el debate sobre temas concretos. Como no existe ese protocolo, únicamente hay dos opciones para que una propuesta de este tipo entre en el orden del día: o el Alcalde acepta incluirla o se presenta por vía de urgencia. Por la vía de urgencia quiere decir que, en primer lugar, los concejales deberán “valorar la urgencia”. Es decir, hacer una votación para ver si se discute. En caso positivo, se discute y se vota. En caso negativo queda en el baúl de los recuerdos.

Dado que en el orden del día no se incluyó la primera moción, como Portavoz solicité que se valorase por la vía de urgencia, toda vez que los plenos ordinarios son cada dos meses y es una demanda social. No se aceptó. ¿El resultado? El Pleno no ha discutido ninguna de las dos mociones, lo cual es una muestra clara de cómo lo tenemos difícil para hacer oposición constructiva. Las comisiones no son de trabajo, sino meramente informativas y en el Pleno no se nos permite incluir propuestas para su debate. No hay ninguna vía para que se discuta (y vote) una propuesta de la oposición.

El PP muestra de nuevo su absolutamente nulo espíritu de debate. Nosotros dijimos que, dado que no existen medios para la defensa de las mociones y con el fin de favorecer la pluralidad política, aceptaremos la urgencia de todas las mociones que se presenten siempre y cuando no sean de mala fé. Algo que provocó la carcajada en determinadas bancadas, quizá por el convencimiento de que el PP, con su mayoría absoluta, hará precisamente lo contrario de forma sistemática.

Así las cosas, no cejaremos en nuestro empeño. Aunque nos encontremos con la barrera permanente de quien prefiere que los debates si han de serlo, lo sean a puerta cerrada, seguiremos presentando propuestas constructivas en nuestro Ayuntamiento. Y lo seguiremos haciendo a través de mociones que, previamente, serán discutidas con los ciudadanos.

Segundo, los desvaríos, pero de eso mejor hablamos mañana

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