25 años de esperanza

Como muchos sabréis, ayer hizo 25 años del nacimiento de Izquierda Unida. El alumbramiento de este movimiento político y social, por aquella época coalición electoral, tuvo lugar en el despacho de Cristina Almeida, respondiendo a la necesidad de tener una referencia de izquierdas en nuestro país.

La situación no era especialmente buena. La izquierda estaba adormecida y al borde de su desaparición, pero los “brotes rojos” comenzaban a vislumbrarse en movimientos ciudadanos y colectivos como la Plataforma contra la OTAN. El PSOE anunciaba su derechización en cada telediario y la demostraba en los Reales Decretos y había mucha gente que se sentía huérfana de una izquierda no sectaria, sin dogmatismos y viable para la dura etapa que se vivía. Así, colectivos, partidos y personas a título individual decidieron que era el momento de dar un paso adelante, de buscar puntos comunes para encontrar una vereda por la que caminar.

25 años después se ha cerrado un ciclo, indudablemente. Me afilié a Izquierda Unida porque creí, y sigo creyendo, que es la única fuerza política que de verdad defiende a los trabajadores. Que es la única fuerza política que tiene un programa (y unas prácticas) que puede conducir a un mundo más justo en lo económico, en lo social y en lo ambiental.

La esperanza de ese otro mundo posible pasa por muchos actores y sería una desfachatez mirarnos el ombligo como si sólo nosotros fuésemos motores de cambio. No es verdad. Pero formamos parte de ese movimiento, y tenemos la convicción de que podemos acompañarlo, y ayudar en ello.

Tras un cuarto de siglo de existencia, Izquierda Unida ha conseguido muchas cosas. Otras se han quedado por el camino. Hemos logrado, creo, mostrar otra manera de hacer democracia y de construir municipios donde las personas tengan algo que decir y donde las prioridades no sean siempre las de los mismos, sino las de todos. Nos habremos equivocado en muchas ocasiones, pero ha merecido la pena.

Y tenemos muchos retos por delante. El de seguir ilusionando, el de seguir demostrando que existe otra manera de entender el mundo. También el de retomar ese espíritu de apertura y de esperanza con el que esta organización amaneció. El reto de aglutinar a quienes están insatisfechos y luchan contra las injusticias. El mundo ha cambiado mucho en estos 25 años pero sigue habiendo motores de cambio con los que contar. La clase trabajadora, duramente golpeada; el paro masivo, fuera de las agendas, que prefieren acabar con el déficit; la regeneración democrática, atacada por los mercados; los desahuciados que plantan cara a los bancos; los últimos ciudadanos, olvidados y relegados.

Oportunidades. Tenemos igualmente oportunidades de dirigirnos hacia la otra dirección y de sumar personas a esa utopía que, como decía Galeano, sirve para caminar.

Nos acompañan: A bloguearLa Terca IutopíaQuien mucho abarcaKabilaArraio Sound SystemDesde la cantera , Punts de vistaEl blog de JangasVentanas del Falcón,CiberculturaliaLa RateraEowyn de Camelot e Iñaki.

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