Radio incontrolada

En una de sus visitas a las Naciones Unidas, el líder de la Unión Soviética, Krushev desafió a Kennedy a una carrera de 100 metros. Evidentemente, el presidente norteamericano le pegó una soberana paliza pero eso no impidió que el Pravda, periódico oficial del régimen comunista titulara al día siguiente: “Krushev hace una brillante carrera, Kenedy queda penúltimo”. Se puede ser más descarado, pero es bastante difícil.

Quien controla aquello que ven, leen y escuchan los ciudadanos tiene todo el poder. Y si no que se lo pregunten a Berlusconi. Pues en este mundo de locos en el que vivimos, es posible que el presidente de un país no dimita a pesar de ser acusado de sobornar a jueces y fiscales y de corrupción de menores. Y es posible porque  el señor es el dueño del 80%, ahí es poco, de los medios de comunicación de su país.

¿Para qué sirve una radio? El otro día escuchaba a mi amigo Felix Fradejas decir en su “último piel roja” que la radio tenía que servir para pensar; que sobran creadores de opinión al servicio de multinacionales, de grandes fortunas; que sobran machistas empedernidos detrás de los micrófonos.

Estamos hartos de esos programas que confunden el debate con el insulto, que no conocen la palabra pluralismo, porque se empecinan en decir que todos pensamos igual, que la suya es ciencia máxima. Porque no es verdad. Afortunadamente algunos medios dejan espacio para los bichos raros.

Cuando me propusieron hacer esta sección me dijeron claramente que sería para repasar las noticias de la semana. Pero resulta que por estas tierras las noticias son siempre las mismas: hay gente que se va y sólo vuelve por navidad, más de 4000 almas hemos perdido en 10 años. Que el paro sube por aquí pase lo que pase, y nadie pone solución.

También hay buenas noticias y me entero de que la obra de mi querido Denis, Bienvenidos a la realidad, ha sido todo un éxito en FITUR. Me alegro, por él y por los actores. Y también me alegro de que en Ciudad Rodrigo hayamos tenido la oportunidad de disfrutar de esa mágica representación. Espero que en pocos meses podamos encontrar por nuestras calles a Lorenza, al ciego y a esos niños preguntándose: ¿cómo son posibles las guerras? Teatro como la radio, para pensar.

¿Para qué sirve una radio? Para decir estas cosas. Para ser un medio incontrolado.  Y para informar. Y para mostrar que no todos pensamos igual, para contar las noticias como son y como las sentimos y para demostrar que los bichos raros también tenemos algo que decir..

Hasta la semana que viene.

De la sección “El repaso“, en ONDA CERO Ciudad Rodrigo el 27 de Enero de 2011

 

2 comentarios en “Radio incontrolada

  1. Tengo la suerte de tener un grupo de chavales de entre 17 y 19 años que se reúnen conmigo semanalmente para hacer diversas dinámicas acerca de temas que les atañen debido a su edad y contexto social.

    Uno de los principales escollos que tienen para conocer la realdad y acercarse a un pensamiento crítico es su falta de curiosidad y, con ello, su conformismo. Viven de puta madre en casa de sus padres y no les preocupa si, en el futuro, van a encontrar empleo. Y no hablemos de lo que les puede importar la gente que no es de su entorno cercano. ¡Un día les quise hablar de la pobreza en el mundo y se creían que me había fumado algo!

    El problema es que, estos chavales, no son la excepción. Son la regla general. Y no sólo en esta franja de edad. Cada vez hay más gente a la que el vecino le importa tres cojones y no da un paso adelante, ni siquiera, para luchar por sus derechos. Por ello, con lo de “bichos raros”, estoy deacuerdo.

    Para pensar, primero, hay que tener curiosidad. Algo nos tiene que animar a la reflexión. Algún estímulo hemos de tener para utilizar esa parte del cerebro. Y, la sociedad neoliberal, impone la no necesidad de esto: Es mejor vivir como gilipollas consumidores que gastar neuronas en descubrir cómo nos tienen de engañados.

    Mientras yo estoy aquí, escribiendo en el Blog de Domingo con mi ordenador de puta madre y mi Wi – fi, hay guerras en África cuyas armas son vendidas por el país en el que vivimos, cada4 segundos continúa muriendo de hambre un niño en el mundo, en Asia, la mayor parte de agua que se bebe está contaminada, en América, los Estados Unidos continúan disparando a los Centro y Sudamericanos que intentan cruzar la frontera como si nada, en Brasil han desaparecido entre el fango nosecuantas almas, y un jodido y triste y largo etcétera. Sé que yo sólo no voy a solucionar todos estos problemas (probablemente, ni siquiera uno) pero, joder, soy consciente de la realidad en la que vivo y algo podré aportar.

    Por ello, considero muy necesario que haya quién nos deje espacio para poder expresar líbremente nuestras ideas e intentar despertar el pensamiento libre y crítico.

    Pero, aun así, en este sentido me siento pesimista: A la gente le gusta más que piensen por ella que hacerlo por sí misma. Quizá le engañen, pero es más cómodo.

    Aunque, a pesar de la incomodidad,… ¡me gusta la hostia ser un bicho raro!

  2. Pingback: Bitacoras.com

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