El repaso: hacerse preguntas

En una conferencia en Porto Alegre, Eduardo Galeano, ese prolífico escritor de relatos cortos y otras historias se hace la siguiente pregunta: “en las guerras, ¿quién vende las armas?” Y dice: “en los noticiarios, en los informativos, bien de radio o televisión, en los periódicos y las revistas, leo como de vez en cuando se responden a muchas preguntas sobre las guerras. Por qué se hicieron, quién la comenzó, qué estrategias utilizaron. Pero, ¿quién vende las armas?” Más inquietante aún ¿por qué nadie habla de quién vende las armas? ¿por qué ese empeño en decir que nadie se beneficia de las guerras, que todos pierden cuando todo el mundo sabe que los que ganan son los que venden las armas?

No venía yo a hablar de guerras ni armas, pero sí de preguntas. Que nadie se haga preguntas es cuanto menos preocupante, pero que además no haya quien se dedique a despertar el interés por hacerse preguntas es incluso peor. En estos tiempos en los que se cierran medios de comunicación dedicados a la información y al debate por otros donde ininterrumpidamente se bombardea con banalidad y alienación ¿quién se encarga de hacer preguntas? Se apaga 2010 y damos la bienvenida a un año que se augura peor. ¿Pero quién vendió las armas? ¿Por qué parece que nadie se pregunta cómo hemos llegado a esta situación ni por quienes se han beneficiado de ella?

El pasado domingo el Palacio de los Águila se llenó de gente para escuchar a uno de los políticos más valorados de este país. Habló de muchas cosas pero comenzó y terminó con la misma: haciendo un encargo. Dijo a quienes le escuchábamos que debían pedir a otros partidos políticos, a los sindicatos y a las organizaciones sociales que pusiesen en marcha eventos como ese, que trajesen a conferenciantes a Ciudad Rodrigo para hablar de lo que está ocurriendo, para dar su propia versión.

Porque ciertamente uno de los pilares de la democracia es la existencia del debate público. Del debate serio y riguroso, basado en la confrontación de ideas y con argumentos y no en el insulto o el escarnio. Y ya que no podemos pedir a los dos partidos con representación que haya debate serio en los plenos, ni que los ciudadanos tengamos herramientas para hacer preguntas y que sean contestadas, no estaría de más que otros tomaran la iniciativa.

Por eso yo retomo el encargo, o el reto si así lo queremos llamar, que Julio Anguita hizo el otro día en el Palacio de los Águila. Que los sindicatos, que las organizaciones sociales y vecinales organicen debates públicos, que traigan conferenciantes para explicar lo que está pasando. Pero con turno de preguntas por favor, por mucho miedo que nos dé.

En esta tarea tan importante de recuperar la discusión pública, el sano arte de debatir, también deberían implicarse los medios de comunicación. Qué vitalidad daría a nuestra ciudad que algún medio se atreviese a reunir a diferentes partidos y organizaciones en una mesa para hablar de cuestiones como la crisis, las pensiones, la tarifa de la luz, los presupuestos municipales o el futuro de la comarca.

Porque como dijo Paulo Freire “somos andando”. Creo que necesitamos urgentemente recuperar la sana costumbre de escuchar las voces de todos hablando sobre los temas importantes. Y alguien tiene que ponerle el cascabel al gato.

Que tengan ustedes un próspero 2011. Hasta el año que viene.

Sección “El Repaso” en ONDA CERO Ciudad Rodrigo el 30 de Diciembre de 2010

8 comentarios en “El repaso: hacerse preguntas

  1. Hay que hacerse muchas, pero muchas preguntas.

    Para algunas nos preguntaremos ¿cómo son las cosas? Y deberemos tener los ojos bien abiertos e indagar. El periodismo y nuestra inquietud son quienes debería mantenernos informados.

    Para otras nos preguntaremos, ¿cómo deberían ser las cosas? Y es ahí donde tendremos que hacer uso de un método epistemológico que sea capaz de conocer el mundo y de lo que es capaz, en eso la ciencia no tiene rival.

    Finalmente nos preguntaremos, ¿cómo conseguimos que sean así? Y en ese caso necesitaremos métodos y técnicas para poder hallar la respuesta, que será una solución, será el caso de una ingeniería.

  2. Llevo leyendo este blog semanalmente desde hace más de un año.

    En él he leído textos sobre política, economía, educación,… Pero, me atrevo a decir que, en este último texto, está la esencia de todos los demás.

    Decían los filósofos griegos que, para poder dedicarse a esta parte fundamental del conocimiento durante toda nuestra vida, no debíamos perder la curiosidad de los/as niños/as.

    Cierto es que, en esta sociedad de la información nos apabullan de datos sin darnos tiempo a realizarnos preguntas, creyendo que, con lo que nos han trasmitido, todo está claro. No hay nada más que cuestionar.

    Estoy deacuerdo en que, por supuesto, el debate fructífero desde el respeto, pero sin caer un complacer al prójimo, sino mostrando y defendiendo las ideas de uno para el contraste común, suele ser muy positivo.

    Yo creo que crees bien: Cada vez es más necesario escuchar las voces de los demás y dejar de oir sólo la nuestra. Pero, cada vez hay menos debate. Cada vez hay menos voces proactivas y sí demasiada reactividad.

    Cada vez veo más gatos sin cascabel.

    Un ejemplo: En Euskadi los sindicatos nacionalistas y los no nacionalistas no se van a poner deacuerdo para realizar una huelga conjunta en enero. Unos gritan a otros que si nacionalistas de mierda, que si putos españoles, etc. Y los currelas en medio que, sean de un bando o de otro, les van a afectar lo mismo las medidas del gobierno.

    Primero habrá que enseñarles a distinguir un gato de un perro y un cascabel de un collar de perlas. A ver si se dan cuenta que el enemigo a batir es el mismo: La precariedad, el paro, etc.

    Y no el compañero.

    1. Por decirte, en el caso de los sindicatos hay mucho eslogan y poco debate.
      Días antes de la huelga del 29 de Septiembre, estuve en Punto Radio Salamanca en una tertulia defendiendo la necesidad de esa huelga. El resto de los tertulianos me hablaban de las subvenciones de los sindicatos, de que si estaban callados, que si los liberados, que si el paro y no sé cuantas cosas más. Y yo no paré de repetir lo mismo: ¿no vamos a discutir sobre las razones por las que se ha convocado una huelga?
      Mucho eslogan y poco debate. No hay argumentos sino insidias.

  3. Pingback: Bitacoras.com
  4. En este caso, tampoco ha habido debates sobre la necesidad de los sindicatos.

    Sólo se les ha bombardeado y casi criminalizado y se han olvidado todos los avances laborales que hemos logrado gracias a ellos y de lo necesarios que son para defender nuestros derechos como trabajadores.

    Pero, volvemos a lo que has plasmado anteriormente en el texto: No hay diálogo con argumentos.

    Recomiendo a los que quieran un ejemplo de esto, que vean, de lunes a viernes, un programa sobre una especie de juicios que ponen en T5 a eso de las 14:30. La gente grita sin parar para defender sus posturas (totalmente polarizadas) haciéndo el diálogo imposible. Se asemeja a muchos políticos. Y es lamentable.

  5. El problema es que se pretende que ese modelo de debate que tú planteas sea el modelo de discusión pública, Txema.

    Pero no sólo porque no se debata seriamente y con argumentos, ni siquiera por el fondo de las cuestiones sino porque éstas no importan y son ocultadas por los modos. Eso son las tertulias de Intereconomía, VEO 7, etc… y así se pretende que sea el “debate público” a través de Gran Hermano o el programa que tú dices.

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