El reto de la amabilidad

Decía hace unos días Manuel Saravia en una entrevista que le gustaría vivir en una ciudad más amable, y me pareció una magnífica forma de definirlo. No creo que haya una expresión mejor para lo que muchos anhelamos que la de ciudad amable. Porque la ciudad es el lugar en el que el ciudadano vive y se desarrolla. Y, aunque las personas nos relacionamos con otras personas, es indudable que también lo hacemos con el entorno. Nos relacionamos con las calles, las carreteras, los servicios… y lo menos que podemos pedir es que, en conjunto, sea una relación amable.

Si me hago una imagen mental de una ciudad amable, pienso en una en la que las instituciones están abiertas a la ciudadanía; en la que se tiene en cuenta a la gente y se le da la oportunidad de decidir cosas, incluso cuando no gustan. Es una ciudad en la que hay unos servicios públicos de calidad que cubren las necesidades de toda la población, especialmente de los que peor lo están pasando. También imagino un lugar en el que transitar, disfrutando del entorno cultural y natural, andando o en bici, con puntos de aparcamiento. Una ciudad que cuida su entorno, manteniéndolo limpio y vivo; un lugar donde disfrutar de la cultura, perdón, la Cultura (con mayúscula) y donde ésta se planifica pensando en diferentes edades e intereses; una en la que hay música, literatura, teatro… y donde se fomenta la creación artística.

Una ciudad que se comunica con otras ciudades a través de transportes baratos y sostenibles, como el tren; una ciudad con poco ruido, donde el tráfico es soportable. También un lugar seguro, donde hay suficientes pasos de cebra y señales, y se puede caminar sin peligro.

Una ciudad que se preocupa por su Historia pero también por su Futuro; un lugar donde la juventud puede hacer un proyecto de vida; donde poder desarrollarse personal y laboralmente; en definitiva, un lugar para vivir.

Propongo a Ciudad Rodrigo el reto de ser un lugar amable. Un proyecto en el que deberían implicarse instituciones, políticos, asociaciones, organizaciones y ciudadanos. Porque lo cierto es que la ciudad no es algo fijo, sino más bien todo lo contrario. La ciudad será lo que queramos que sea y, a fin de cuentas, lo que entre todos y todas construyamos.

*Publicado el 02/07/2010 en La Voz de Miróbriga

2 comentarios en “El reto de la amabilidad

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