África vuelve al mapa

Durante algunos meses de 2007 y 2008 los medios daban cuenta de algo que se estaba moviendo manteniendo en vilo a casi todos y preocupando, aún más, a quienes nos preguntábamos por el futuro de este mundo nuestro. La cosa era sencilla, había una crisis en ciernes y se estaba agravando por algunas prácticas abusivas. No estoy hablando de la crisis financiera, no, eso fue después, sino de la alimentaria.

Resulta que durante meses estuvimos al tanto de cómo el aumento en la producción de hidrocarburos en las tierras que estaban siendo utilizadas para cubrir las necesidades de alimento de poblaciones enteras, generaba un alza en los precios de la soja, el maíz y otras materias primas, lo cual estaba haciendo a millones de personas unirse a ese grupo de los que no tienen ni para comer. Durante meses miramos con preocupación a esos 800 millones de personas (ahora más) que no tienen qué llevarse a la boca y descubrimos países de los que no se solía hablar: Nigeria, Etiopía, Taiwan… otros, como Haití o Somalia, no  han sido “descubiertos” hasta que se abrieron por la mitad o una piratería puso en evidencia a la otra piratería.

Hoy en día, con la crisis de los bancos que nos ha caído, hemos vuelto a rasgar el mapamundi, pisando bajo el fango casi la mitad de la geografía global. Oí en un programa de tertulianos de los que todo saben y todo opinan decir a alguien que ya en el planeta entero se crecía pero que España estaba a la cola. Y lo dejaba clarísimo: “Estados Unidos crece, Sudamérica crece, Europa crece, los países emergentes crecen… todo el mundo crece“. Y si los países emergentes (imaginamos que China e India) suponen una referencia a Asia, debemos entender que África, o bien se ha convertido en un nuevo satélite  que acompaña a la Luna o directamente se ha borrado del atlas. África, lugar donde existe verdaderamente una crisis total, camuflada como por arte de birlibirloque, vuelve ahora al centro de las miradas al compás de un Mundial que promete, diría yo que con guasa, ser “la hora de África”.

Apelamos a Mandela y su unificación por el fútbol pero nos olvidamos de las paradojas. Pues paradójico es que un país como el nuestro esté con la respiración entrecortada por un equipo en el que cada uno de sus jugadores, de llevarse el trofeo,  ganará más de lo que un trabajador en toda su vida laboral, y pagado con dinero público.  O que los patrocinadores del torneo sean las mismas compañías que, con ayuda del FMI, la OMC y el Banco Mundial hacen que millones de africanos mueran de hambre cada año y, lejos de encauzar la situación, aupen a gobiernos corruptos que la empeoran.

Los que auguran una oportunidad en este tipo de eventos para despertar una somnolienta “conciencia social” tienen algo de amnesia. El Mundial en Sudáfrica (no en el centro, ni mucho menos) tendrá el mismo efecto que las Olimpiadas en China. Un apoyo a las oligarquías, que utilizarán las cámaras para mostrar el resort mientras esconden las alcantarillas. La China moderna pero no las jornadas de trabajo de 16 horas por un sueldo que no da ni para pagar la estancia en la propia compañía. La Sudáfrica en paz, pero que no muestra a una minoría blanca dominando un país donde los negros siguen viviendo en la miseria.

El Mundo contento con su fútbol en sus grandes televisiones y con una cervecita entre las manos mientras millones de personas no tienen acceso al agua potable. Problemas, el del hambre, la sed, la vivienda y la educación, que podrían estar solucionados para toda la población mundial durante 50 años (toda una vida) con lo que ha costado el rescate a los bancos. Pero en África no hay una crisis, sino un Mundial.

5 comentarios en “África vuelve al mapa

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. el gran problema que se le presenta a Africa, y occidente lo sabe, es las tierras que se le están vendiendo a terceros países a fin de asegurar el alimento el día de mañana a los compradores.

    se han vendido tierras por prácticamente la superficie de europa, mientras que quienes las ocupan desde tiempso inmemoriales cultivándolas o dedicándolas al pastoreo tienen prácticamente imposible acceder a la propiedad de las mismas.

    hay por ahí un movimiento por la soberanía alimentaria que es un movimiento campesino, con mucha implantación en sudamerica, y por el que debieramos apostar y apoyar, con el que debieramos combatir todos aquellos que no nos gusta seguir chapoteando en la sangre que provoca esta sociedad de consumo sin fin.

  3. Señor Mitxel:

    Punto 1. No diga usted en tres comentarios lo que pueda decir en uno.

    Punto 2. No miro a las gradas porque estoy lo suficientemente ocupado para andar perdiendo el tiempo viendo partidos… aunque al final acabaré sucumbiendo a La Roja.

    Punto 3. Yo apoyo lo que usted diga, salvo si se trata de cosas vascas.

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