Teatro en vez de fútbol, Garzón mirando de reojo

A mi abuelo,

descanse en paz de las bellezas y miserias de la vida

Mientras casi toda España veía el partido, algunos conteníamos el aliento en una sala donde la barrera entre las emociones y el raciocinio ya se había roto, si es que existió alguna vez. Un teatro casi lleno, expectante por la aparición de “las estrellas”, que nunca creyó posible tal diluvio de humanidad por el precio de una entrada.

“La muerte y la doncella” es un dardo lanzado contra la ignominia en la que se sitúan las transiciones amnésicas burlonas. Pero es además una obra de arte donde los actores se deslizan por el drama de un texto que se nutre de infames realidades, como la del torturador que es capaz de suplicar la redención sin mostrar un ápice de arrepentimiento. Emilio Gutiérrez Caba se introduce en una mente enferma por la tiranía, que se justifica aludiendo a extrañas voluntades. O la del marido (y político, sin saber cual antes) encarnado por José Sáiz que se encuentra con el dilema moral que las justicias generan en situaciones tan dramáticas. Presidente de una comisión de la verdad y a la vez proclamado abogado de la defensa de un torturador en un juicio de puertas para adentro.

Pero sin género de dudas el personaje esencial es el de Paulina. Luisa Martín, haciendo ostentación de una capacidad interpretativa colosal, encarna a una mujer torturada y violada hasta la saciedad y cuya vida está amputada por quienes hicieron de su sufrimiento un vil vivir. De aquellos que impulsan y desarrollan dictaduras criminales. Paulina no es sólo una mujer destrozada. Representa también a todas aquellas sociedades en las que la ley del silencio y la amnistía cobarde se imponen frente a la dignidad de las víctimas. Alguien que aporrea en las puertas de todas las conciencias no ya para suplicar, sino para exigir, que se sepa la verdad, nada más. Que ha abandonado la esperanza de que la Justicia sea real y que los criminales sean juzgados, contentándose ya con el mínimo exponente: que sean señalados.

Que se sepa la verdad. Que se pueda investigar lo que ocurrió. No creo que estos días pueda haber una obra de teatro en la que se experimente con tanto ardor la estupidez colectiva en la que se ha situado nuestro país. Un drama que podría tratar de la historia de cualquier lugar donde se mutó a los vulnerados.

Hoy en día España intenta dar lecciones de Derechos Humanos al mundo mientras un juez irá al banquillo por procurar poner en su sitio a los criminales. Los asesinatos, las violaciones, las torturas, los juicios sumarísimos y el acallamiento a golpe de garrote seguirán en la oscuridad mientras los ejecutores y torturadores se pasean por la calle sin que siquiera pueda saberse lo que hicieron.

Decía Oscar Wilde que ante una obra de arte no hay que pensar en lo que simboliza, sino amarla por lo que es. Les recomiendo que, si tienen ocasión, acudan a disfrutar de “la dama y la doncella” por lo que es.  Y, contrariando a Wilde, que también piensen en lo que significa.

Escrito el 10 de Abril.

Han hablado sobre Garzón: Ricardo, Punts de vista, Ventanas de Falcón, Kabila, Ceronegativo, Amanece que no es poco, Daniel Martínez, Iñaki Escudero y Jesús

12 comentarios en “Teatro en vez de fútbol, Garzón mirando de reojo

  1. garzón es al derecho lo que mengele a la medicina.

    yo reclamo juicio para los crminales del franquismo y juicio para este otro criminal que impone el franquismo y el golpe de estado en mi país.

  2. ah, claro, que garzón sea uno de los principales cerebros de un golpe de estado no cuenta porque quizás podamos sacar cuatro votos de su defensa.

    coño, casualidad que defiendan la memoria junto a garzón los mismos rojeras que dejaron tirados en las cunetas a los camaradas por una recpeción en la zarcuela.

    ay, `pena, penita, pena.

  3. @mitxel:

    1. No, estos días no he leído la prensa, pero creo que la cosa no habrá cambiado mucho

    2. No he ido nunca a la Zarzuela, ni se me espera.

    3. Yo creo que todo el mundo debe rendir cuentas de las cosas que hace y lo de Botín no es lo mismo que el tema del que estamos hablando.

    Lo que yo estoy defendiendo es la posibilidad de investigar los crímenes de esa dictadura criminal llamada franquismo, y si tú ves fantasmas donde no los hay míratelo.

  4. coño, don txomin, yo me lo miro a condición de que usted no se lo tome en lo personal.

    Fantasma veo sobre todo a garzón, y muy fantasma. Y lo que digo es que es una mala idea mezclar el nombre de este tipo con el de una causa noble.

    en fin, que nunca fui partidario de presentar a don marcos ana al príncipe de asturias- Quizás por eso me pareció tan ridícula la pataleta.

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