Hablemos de Derechos Humanos

Hay personas que se empecinan en defender lo indefendible. Para cualquiera que tenga un mínimo de decencia se hace necesaria una condena sin paliativos de la muerte de Orlando Zapata, lo cual no nos aleja de nuestros ideales sino que, bajo mi punto de vista, más bien los refuerza. Si la izquierda ha de ser el baluarte de los Derechos Humanos y nuestros discursos han de tener esa dirección, no vale callarse cuando el problema viene de cerca, sino más bien toca gritar más, condenar más. No es la muerte la que ha puesto en jaque a la izquierda, sino ella misma al no saber responder con rectitud. En el siglo XXI no se puede asumir, venga de donde venga, que existan presos políticos o límites en las libertades fundamentales dentro del país donde uno vive.

Vivimos semanas convulsas en las que hemos oído de todo sobre Cuba pero en las que, creo, no hemos reflexionado seriamente sobre Cuba. Un disidente preguntaba a Juan Carlos Monedero en un debate hace unos días si Cuba era una dictadura o no, y quería respuestas tajantes. El problema, como este profesor de Ciencia Política de la Complutense intentaba explicarle, es que las respuestas a cuestiones complejas no pueden ser sencillas, ni mucho menos a base de “si” o “no”. Porque, por ese mismo argumento, podríamos preguntarnos si EEUU, Colombia o la propia España son democracias o no. O si en esos países se violan o no los Derechos Humanos. Y nos encontraríamos en un aprieto, puesto que la respuesta no es de ninguna manera simple.

El último informe de Amnistía Internacional recoge claramente violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos en una gran cantidad de lugares del mundo a los que no se dedican telediarios, portadas o debates televisados. Quizá el caso más conocido sea el de Guantánamo, ese “limbo” jurídico donde EEUU encarcela y tortura a personas sin siquiera acusación, no hablemos ya de juicio. Personas que han pasado por aeropuertos españoles, según conocíamos hace unos meses. El mismo país que inició una invasión a un país saltándose todo el Derecho Internacional e iniciando una guerra que hasta ahora lleva cerca de un millón de víctimas en su haber. No hay un debate público con portadas diarias preguntándose si EEUU es una dictadura o una democracia.

Recientemente se encontraba en Colombia una fosa con 2000 personas, la mayoría sindicalistas y campesinos, asesinados (no muertos por huelga de hambre) y llevados allí por el ejército. No hay programas televisados todos los días y a todas horas preguntándose si Colombia, donde el 30% de los diputados tiene relación con los paramilitares, es una democracia.

En España, esta España nuestra, AI recoge informes de brutalidad policial y de torturas en las cárceles, decenas de mujeres son asesinadas año a año, los derechos de las personas migrantes son vulnerados día a día en los mal-llamados “Centros de Internamiento” y el Parlamento ha decidido limitar la jurisdicción universal lo cual supone que los Tribunales españoles son ciegos ante casos internacionales de “lesa humanidad” si no hay compatriotas de por medio. Recientemente, una justicia tan democrática como la nuestra no sólo se niega a investigar genocidios en nuestro propio país sino que recrimina al juez que osa intentarlo. Pero, que yo sepa, de momento no abren los telediarios preguntándose si España es o no una dictadura.

Pienso que Cuba debe hacerse más democrática. También pienso que eso no será posible hasta que el bloqueo se acabe, y parece que eso va para largo, desgraciadamente. Pero debemos poner sobre la mesa que la muerte de Orlando Zapata fue por una huelga de hambre voluntaria, no un asesinato. Ahora bien, si hay que condenar enérgicamente esta muerte, igual o más duro trato merecerán las miles de ejecuciones que han tenido  lugar en China (país que no ofrece datos) en 2009. En ese mismo año EEUU mató en sus cárceles a 52 personas; Irán a más de 388, Arabia Saudí a 69, Irak a más de 120… y así podríamos ir esgrimiento los datos que se conocen.

La muerte de un preso por huelga de hambre en una cárcel es un asunto muy grave y, como dije al principio, es de obligada condena. Sería muy interesante que todos aquellos que sólo hablan de Cuba, que sólo alardean de la defensa de los Derechos Humanos en Cuba y que piden a los gobiernos y a la UE contundencia con el régimen castrista, comenzaran a elaborar manifiestos, concentraciones y campañas como la que están orquestando pero esta vez contra China, EEUU o Colombia. Todavía estoy esperando que se pida romper las relaciones diplomáticas y económicas con el país más poblado del mundo (China) pues es, con creces, en el que más se vulneran los Derechos Humanos. Eso no lo estamos oyendo. ¿Por qué? Porque a la hora de hablar de este tema hay mucha doble moral.

Hablemos de Derechos Humanos. Pero hablemos en serio.

Han escrito sobre el tema, con mayor o menor acierto: Gorka, Inés, Ricardo (tantas veces…)CeronegativoVentanas de Falcón, Sira, Enrique, Pedro, Alejandro y  Fernando, que yo sepa.

3 comentarios en “Hablemos de Derechos Humanos

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