Una Refundación Simpática

En música se estudia un fenómeno con una enorme belleza metafórica: la vibración por simpatía. Ocurre que si yo en mi guitarra (o en un piano) toco una determinada nota (digamos por ejemplo un “re”), la cuerda del “re” se pondrá, misteriosamente, a vibrar ella solita emitiendo un sonido muy tímido. Lo más intrigante y espectacular del asunto es que no sólo se ponen a vibrar las cuerdas que tienen la misma frecuencia sino también aquellas que la tienen similar o guardan cierta relación. Así, si toco una nota “do” cerca de un piano de cola, es fácil que el “do” comience a vibrar claramente, pero si afino un poco más la mirada podré percibir como el “mi” y el “sol” también se excitan, por así decirlo. Esta es la razón por la que vibran las ventanas cuando pasa un energúmeno con la música como si la tuviese que oír todo el vecindario.

Lo que de verdad ocurre es que se activan ciertos armónicos que esas cuerdas tienen en común y comienzan su particular danza, cada una con su intensidad y su duración particular, dependiendo de la “distancia” que separe a las frecuencias y de la fortaleza (llamémosla así) de su relación. Efectivamente, las cuerdas del “do” vibrarán mucho más que las del “mi” puesto que son idénticas y éstas a su vez vibrarán algo menos que las del “sol” porque su relación es menos fuerte.

Dicho esto, creo que si la Refundación de la Izquierda que hemos comenzado tiene algún futuro y algún sentido, sólo puede ser de una manera simpática. Pero no entendiendo la simpatía como la capacidad de caer bien ni de ser agradable sino como la de “vibrar con” y “hacer vibrar a” todos aquellos movimientos que guardan ciertas relaciones, más o menos fuertes, con las ideas que promovemos. Un proceso convergente como el que hemos iniciado debería basarse, y así lo espero, en crear proyectos comunes en los que aquellos que tenemos frecuencias diferentes pero semejantes, podamos vibrar y en ir tejiendo una melodía en la que todos esos movimientos y todas las personas que gravitan alrededor, puedan sentirse integradas.

A veces veo que estamos empeñados en crear espacios de debate cuando nos negamos a aparecer por los que ya están creados. Pretendemos que diversos grupos vibren con nuestras propuestas pero nos aferramos tanto a nuestra bandera que no podemos siquiera emitir el mínimo sonido cuando desde el exterior se nos invita a participar en acordes que ya existen. Que somos una nota esencial de esta partitura a la que llamamos izquierda alternativa es algo evidente pero que tengamos que ser la fundamental ya no lo tengo tan claro. Si algo hemos aprendido es que esta melodía cambia de tonalidad casi a cada paso y cada uno debe saber cual es su posición en cada momento.

Este es el mensaje que, bajo mi humilde opinión, debemos trasladar a la izquierda política y social: “aquí estamos para colaborar en un preludio que dé paso a una sinfonía transformadora; abrid un espacio para que os podamos acompañar en este viaje”.

PD: 1 mes sin escribir y alguien dirá ¿Por qué? Pues muy sencillo… exámenes, los Carnavales de Ciudad Rodrigo y cosas varias que no vienen a cuento.

7 comentarios en “Una Refundación Simpática

  1. @Mateo: … lo dicho

    @Cero: gracias, vibremos, vibremos.

    @Jesús: Desgraciadamente tengo la guitarra aquí aparcada desde hace más de un año. Y, a pesar de que la dejo bien en medio de la habitación para que moleste a ver si me digno a sacarla de la funda alguna vez, todavía sigo esperando a que me vuelvan a crecer las uñas y poder volver por bulerías, alegrías y los preciosos fandangos… ay! que tiempos…

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