Aprovechar la diferencia

A nadie pueden sorprender las declaraciones del Ministro de Trabajo afirmando que la Generalitat de Cataluña es “valiente” por aprobar una medida de segregación de los inmigrantes del Sistema Educativo. A nadie debe sorprender, después de que el propio Presidente del Gobierno afirmase que la Directiva de Retorno, que propone el internamiento hasta de 18 meses a unas personas cuyo único delito es intentar mejorar sus condiciones de vida, es una medida “socialista”

Ahora la Generalitat, como digo, ha decidido que los inmigrantes son un gran problema para el Sistema Escolar y creará unos centros especiales, fuera de la escuela, donde se les destinará. Esta medida debería ser analizada no sólo desde un punto de vista político (revisando qué implicaciones éticas tiene) sino principalmente desde un punto de vista pedagógico puesto que la supuesta finalidad es conseguir que aprendan el idioma y las costumbres de nuestro país para una mejor “integración”. Visto así parecería una medida ideal, algo que manda el sentido común. Pero en Educación las cosas no siempre son tan sencillas y resulta que, teniendo en cuenta otras variables, la

Quizá uno de los elementos que más cojean en los debates actuales sobre la inmigración sea el concepto de integración. Todo el mundo utiliza las expresiones “los inmigrantes han de integrarse” “Si no conseguimos integración no conseguimos nada”, etc. El problema es que hemos el significado de este término se tergiversa de tal manera que, al hablar de integración, no se debería estar hablando de asimilación cultural con un enfoque etnocentrista (que pretende conseguir del extranjero unas pautas de comportamiento autóctonas); sino que debería realizarse un enfoque intercultural, que promueva la convergencia de distintas etnias y culturas con un planteamiento crítico hacia ciertas prácticas. Esto supone que la integración no es de tipo unidireccional (los inmigrantes han de aprender a convivir con nosotros) sino de tipo bidireccional (ambos debemos aprender a convivir con el otro). Y este enfoque debe ser el que predomine en la escuela del siglo XXI o estaremos fomentando de nuevo la diferencia, la discriminación, el apartheid.

Por un lado, uno de los fines principales de la Educación es conseguir una correcta socialización. Dentro de la socialización que tiene lugar en la escuela (llamada socialización secundaria) las relaciones más importantes son las que se dan entre iguales, es decir, entre los compañeros. Estas relaciones entre compañeros cuando hay diversidad cultural pueden ser muy dañinas si no se articulan correctamente o enormemente beneficiosas si se llevan a cabo estrategias de acercamiento ¿Qué mejor forma de conseguir de educar en contra del racismo y a favor de la comprensión del otro que mediante la convivencia? ¿Se nos ocurre alguna forma más eficaz de aprender las características de otra cultura que participando en ella? Cuando se dice que se pretende mostrar los aspectos esenciales de nuestra cultura ¿no nos olvidamos de que también deberíamos conocer las suyas y dejar que ellos nos las enseñen?

Si de aprender el idioma se trata, no parece buena estrategia la de separar a estos chicos de una fuente de estímulos insustituible: la vida diaria en un ambiente en castellano y catalán (si es que se pretende que adquieran cierta competencia en ambas). Todos sabemos, algunos por propia experiencia, que la mejor manera de aprender un segundo o tercer idioma es vivir en un lugar donde se hable. No en vano existen becas específicas para ello.

En definitiva, este tipo de medidas lo único que hacen es, tal y como dicen los sindicatos “retrasar el problema”. Las políticas educativas deberían ir encaminadas a conseguir una escuela adecuada para los tiempos en los que vivimos. Dotar de más recursos a los Centros Educativos para que estos problemas sean resueltos en el ambiente escolar y no fuera.

Estas políticas recuerdan mucho a las que se llevaban a cabo con los gitanos en los años 70 y 80 que llevaron a Vega Cortés a afirmar que: “En suma, muchos podrían resumir su experiencia escolar diciendo que los sacaron de su medio social y los llevaron a las aulas de compensatoria para descalificarlos, para mostrarles y demostrarles que no eran sólo un grupo socialmente distinto, sino personas individualmente inferiores”.

No cometamos el mismo error. Aprovechemos la diferencia no para acentuarla sino como medio de aprendizaje.

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