“Supuestamente” irregulares y el deber de empadronar

Decía Hugo que ser laico es, a veces, darle la razón a una monja. Tomando ejemplo, voy a publicar un artículo que me ha llegado por correo electrónico y que no he localizado en la web (si alguien tiene el enlace que me lo pase, para que lo ponga). Está firmado por José Luis Segovia Bernabé, Profesor de Ética Social en la Universidad Pontificia de Salamanca (sí, la privada de los curas).

Me ha llegado a párrafo único de manera que la separación en este sentido es absolutamente arbitraria, pero su lectura aclara muy bien lo que hay de fondo en este proceso que hemos llamado de “quitarse la máscara”. Porque se trata de negar derechos y no de otra cosa, por muy bonitos, estéticos y “de necesidad” que lo quieran vender algunos. Lean, comenten y debatan, porque para eso lo he subido. Yo tampoco estoy de acuerdo con todos los matices del documento pero si no lo discutimos ¿para que demonios sirve este blog?…

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Vic quita máscaras

En los entornos teatrales se suele decir que muchas veces un actor no sabe si su verdadera personalidad es la que muestra en el escenario o aquella que manifiesta fuera de él. En ocasiones, los escenarios, como si de una catarsis se tratara, ofrecen la posibilidad de ser como uno es en realidad, de actuar sin las ataduras que Freud atribuye al “super yo”. Una contingencia, la de quitarse (o ponerse) la máscara que puede desvelar secretos oscuros clarificando, si vamos a seguir con la metáfora psicoanalítica, las tensiones ocultas de la personalidad. Ponerse una máscara da la libertad de hacer y decir como si con uno no fuera la cosa, con el convencimiento de que, una vez finalizado, el resto entenderá  tales actuaciones como parte de una dramatización. Pero, como digo, algunos artistas se ruborizan en su intimidad al comprender que el que sale a escena es él y entre bambalinas le espera el disfraz listo para justificar: “no era yo, era un personaje”.

Y así, en España nadie es racista. Aunque, como intentaré explicar luego, el problema no es el racismo.

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Nos da igual

critica-the-visitor¿Qué hace un profesor universitario, inflexible, serio y huraño, dando golpes a un Yembe rodeado de negros? A esta extraña situación llega una de las películas que más me han gustado en los últimos meses: The Visitor. La excelente interpretación de Richard Jenkins en absoluto eclipsa un argumento que saca a relucir lo peor y lo mejor de la especie humana, los entresijos y las profundas contradicciones de una sociedad que se muestra insensible ante las situaciones personales y la magia de vivir: esa capacidad que nos confiere nuestra plasticidad esencial y que nos permite “abrir la mente” a nuevas experiencias y nuevos horizontes aún cuando estemos entrados ya en los 50, amargados y con un trabajo que no nos motiva en absoluto.

Es una película que, tal y como Alba me hizo ver nada más comenzar a comentarla, “no simplifica, se va a lo profundo de la cuestión sin caer en vaguedades”. Podría ser un pasteleo de amor, una crítica explícita a la violencia en las cárceles, o a la vida infrahumana de los migrantes, a documentar la vida “en clandestinidad” o, incluso, a analizar cómo una persona puede replantearse toda su vida en apenas unos días. Pero, en vez de eso, integra todos esos puntos de vista para dar una visión global de la injusticia y el horror. Pero también del amor y la amistad. En definitiva, una película que nos debería hacer pensar (sin duda esa es la intención) sobre la relación que nuestra estructura social tiene con aquellos cuya única diferencia es el lugar de procedencia, pero que también supone un claro ejemplo de algo que mi profesor, Joaquín García Carrasco, no se cansa de repetirnos: “La única forma de cambiar la perspectiva de un ser humano, es atacar su sentimentalidad de una forma significativa”.

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Aprovechar la diferencia

A nadie pueden sorprender las declaraciones del Ministro de Trabajo afirmando que la Generalitat de Cataluña es “valiente” por aprobar una medida de segregación de los inmigrantes del Sistema Educativo. A nadie debe sorprender, después de que el propio Presidente del Gobierno afirmase que la Directiva de Retorno, que propone el internamiento hasta de 18 meses a unas personas cuyo único delito es intentar mejorar sus condiciones de vida, es una medida “socialista”

Ahora la Generalitat, como digo, ha decidido que los inmigrantes son un gran problema para el Sistema Escolar y creará unos centros especiales, fuera de la escuela, donde se les destinará. Esta medida debería ser analizada no sólo desde un punto de vista político (revisando qué implicaciones éticas tiene) sino principalmente desde un punto de vista pedagógico puesto que la supuesta finalidad es conseguir que aprendan el idioma y las costumbres de nuestro país para una mejor “integración”. Visto así parecería una medida ideal, algo que manda el sentido común. Pero en Educación las cosas no siempre son tan sencillas y resulta que, teniendo en cuenta otras variables, la

Quizá uno de los elementos que más cojean en los debates actuales sobre la inmigración sea el concepto de integración. Todo el mundo utiliza las expresiones “los inmigrantes han de integrarse” “Si no conseguimos integración no conseguimos nada”, etc. El problema es que hemos el significado de este término se tergiversa de tal manera que, al hablar de integración, no se debería estar hablando de asimilación cultural con un enfoque etnocentrista (que pretende conseguir del extranjero unas pautas de comportamiento autóctonas); sino que debería realizarse un enfoque intercultural, que promueva la convergencia de distintas etnias y culturas con un planteamiento crítico hacia ciertas prácticas. Esto supone que la integración no es de tipo unidireccional (los inmigrantes han de aprender a convivir con nosotros) sino de tipo bidireccional (ambos debemos aprender a convivir con el otro). Y este enfoque debe ser el que predomine en la escuela del siglo XXI o estaremos fomentando de nuevo la diferencia, la discriminación, el apartheid.

Por un lado, uno de los fines principales de la Educación es conseguir una correcta socialización. Dentro de la socialización que tiene lugar en la escuela (llamada socialización secundaria) las relaciones más importantes son las que se dan entre iguales, es decir, entre los compañeros. Estas relaciones entre compañeros cuando hay diversidad cultural pueden ser muy dañinas si no se articulan correctamente o enormemente beneficiosas si se llevan a cabo estrategias de acercamiento ¿Qué mejor forma de conseguir de educar en contra del racismo y a favor de la comprensión del otro que mediante la convivencia? ¿Se nos ocurre alguna forma más eficaz de aprender las características de otra cultura que participando en ella? Cuando se dice que se pretende mostrar los aspectos esenciales de nuestra cultura ¿no nos olvidamos de que también deberíamos conocer las suyas y dejar que ellos nos las enseñen?

Si de aprender el idioma se trata, no parece buena estrategia la de separar a estos chicos de una fuente de estímulos insustituible: la vida diaria en un ambiente en castellano y catalán (si es que se pretende que adquieran cierta competencia en ambas). Todos sabemos, algunos por propia experiencia, que la mejor manera de aprender un segundo o tercer idioma es vivir en un lugar donde se hable. No en vano existen becas específicas para ello.

En definitiva, este tipo de medidas lo único que hacen es, tal y como dicen los sindicatos “retrasar el problema”. Las políticas educativas deberían ir encaminadas a conseguir una escuela adecuada para los tiempos en los que vivimos. Dotar de más recursos a los Centros Educativos para que estos problemas sean resueltos en el ambiente escolar y no fuera.

Estas políticas recuerdan mucho a las que se llevaban a cabo con los gitanos en los años 70 y 80 que llevaron a Vega Cortés a afirmar que: “En suma, muchos podrían resumir su experiencia escolar diciendo que los sacaron de su medio social y los llevaron a las aulas de compensatoria para descalificarlos, para mostrarles y demostrarles que no eran sólo un grupo socialmente distinto, sino personas individualmente inferiores”.

No cometamos el mismo error. Aprovechemos la diferencia no para acentuarla sino como medio de aprendizaje.

A diestra y diestra

No voy a decir prácticamente nada sobre la “Directiva Vergonzosa” (o de la vergüenza, como queráis). No voy a intentar convencer a nadie de que IU es, creo, la única agrupación española que se ha opuesto

No lo voy a hacer porque prefiero dejar los link de unos compañeros y amigos que lo hacen perfectamente: Gorka Esparza, Joan Josep Nuet, Álvaro Villar, Ricardo y Javier Burón, entre otros.

Espero que los que votaron al PSOE usando el “voto útil” se lo vuelvan a pensar y reflexionen. Y deben hacerlo profundamente porque ahora mismo se ha posicionado mayoritariamente de tal forma que deja Europa gobernada a diestra y diestra.

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