Cuentos del presente

Dice Juan Carlos Monedero que con malos cimientos se levantan débiles edificios. Y quizá una de las debilidades de nuestro edificio democrático sea que nunca nos han dicho lo desnudo que está. Como si de un traje para un emperador se tratase, políticos, historiadores y opinadores de todo tipo han ido tejiendo una visión más que amable de la llamada Transición.

Una lectura histórica en la que se dan por zanjadas cuestiones que no lo están y en cuyo relato conviven contradicciones de gran calibre y mentiras sobre la construcción democrática. Un cuento que nos lleva al abismo al argumentar que fueron los del pasado franquista los que levantaron la democracia, frente a los demócratas republicanos, que quisieron destruirla. Sólo así se entiende que los protagonistas no sean aquellos que murieron defendiendo el orden constitucional frente a un levantamiento militar ilegítimo y una criminal dictadura, sino quienes participaron en el golpe, lo defendieron y evitaron condenarlo (incluso hoy).

Es curioso cómo a estas alturas siguen sin cerrarse las heridas. Y más curioso es aún que la derecha española siga acusando a quienes desvelan las realidades o simplemente buscan una digna sepultura a sus muertos de querer organizar una nueva Guerra Civil.

Hace pocos días tuvo lugar un emotivo homenaje al que no pude acudir por motivos de trabajo. Con gran pena, llamé para excusarme y explicar las razones por las que me sería imposible estar en el homenaje a los republicanos represaliados en Ciudad Rodrigo. Destacaba la referencia al Alcalde, Manuel Martín Gascón y el resto de Corporación, todos asesinados. Pero, como bien me decía Luis Castro en una ocasión, es muy importante poner de manifiesto que, además de las grandes figuras relevantes, hay que reconocer su esfuerzo y sacrificio a los centenares de miles de ciudadanos anónimos, pero con nombres y apellidos, que lucharon por evitar que el fascismo ganase en España.

Ellos, que todavía yacen en las cunetas de nuestro país, son las verdaderas heridas que siguen sangrando y que no dejarán de hacerlo hasta que repensemos nuestros cuentos sobre la Transición. Ellos, y los abuelos que nos cuentan historias de un pasado en el que se fraguó el presente que nos ha tocado vivir.

Esto es lo que el profesor Monedero nos contará el viernes a las 19.00 durante la presentación de su libro  “la transición contada a nuestros padres”, porque el emperador está desnudo, y alguien tiene que decirlo.

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